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Lo tenía preparado

Lo tenía preparado

Ella siempre fue la más avispada de escuela y tenía el control de todo nuestro grupo. A pesar que estudiamos en un colegio de monjas conocía todos los secretos del sexo aun cuando no lo practicaba. Déjenme explicárselos; en muchas ocasiones nos reuníamos en secreto para ver las fotos que le robaba a su hermano mayor el cual estaba obsesionado, según ella, por el amor lésbico. Pues si como les cuento, el hermano mayor le fascinaba ver fotos y videos de mujeres haciendo el amor, así que nosotras con esas fotos descubrimos lo que era el amor homosexual antes que cualquier otro. Pero como les dije nunca lo practicamos.

En ocasiones conversábamos sobre el tema y creo que lo mas cercano que tuvimos de hacer algo fue cuando ella, en una de esas pijamadas que acostumbrábamos hacer, nos dijo que probaríamos darnos un beso lésbico para ver como se sentía, entonces nos sentamos las tres una frente a la otra y acercamos las caras lo más posible; yo cerré los ojos y sentí como el aliento fresco y caliente de mis compañeras entraba a mis entrañas. En ese momento mi mente se dejo transportar hasta que un roce ligero en los labios me despertó de mi viaje. Ella poso sus labios húmedos sobre los míos muy suavemente y mi otra amiga también, así que en un momento estábamos las tres besándonos solo por encima, si hacer ninguna penetración, o sea nuestras lenguas estaban en su sitio. Cuando abrí los ojos todas nos reímos de nuestra experiencia. La verdad me gustó sentir esa ternura y nunca más la olvidare.

Ella, Paola era de verdad una chama especial, saben, era de un moreno intenso y de ojos marrones lo que le daba un aire extraño y misterioso. De carnes firmes, demasiado delgada y con un tamaño mediano, parecía una muñeca de ébano de cabello ensortijado y negro. Tenía un liderazgo único que hacia que todas y todos se fijaran en ella. Daba una sugerencia y para todas sus amigas eso era una orden, nos dejábamos llevar por su palabra.

Mi otra amiga por el contrario era bastante blanca porque sus padres nacieron en Italia y me imagino heredó el color de su raza. Su nombre Giovanna. Como parte de esa herencia europea era de carnes abundantes, no gordita pero si rellenita como decimos en Venezuela. Senos voluptuosos y por su juventud bien paraditos con pezones enormes que se le notaban por encima de la blusa. De verdad que nunca necesitará cirugía para ponérselos grandes como se usan ahora.
Estudiamos toda la primaria juntas en el mismo colegio pero después nos fuimos a otros liceos, aun así no dejamos de vernos pues nuestra amistad era mas que eso. Había una cierta atracción entre las tres liderada por Paola que siempre era la que nos llamaba para vernos en algún lugar.

Ya creciditas fue cuando nos invitó la última vez a su casa, cosa que tenía tiempo no hacía. Algo en su picara voz me decía que esa llamada cambiaría mi vida. Me dijo que iría Giovanna y que llevara el pijama porque nos quedaríamos en su casa a dormir. Eso era para mi lo mas excitante que podía pasar porque su cama era muy grande y siempre dormíamos las tres juntas. Normalmente dos hacia la cabecera de la cama y la del medio hacia el pie de la cama. Esa posición permitía que en muchas ocasiones nos tomáramos de las manos antes de dormir y siempre fantaseaba con mover mis dos manos y tomar la cosita de cada una y penetrarlas con mis dedos mientras ellas dormían. Esa era mi fantasía desde aquel beso lésbico que nos dimos las tres. Lo que no pensé era que esa noche me quedaría corta con mis fantasías.

Llegamos casi al mismo tiempo. Nuestras madres, muy amigas, nos veían como las típicas adolescentes que se reunían para conversar de música, fiestas, cosas del colegio; lo que no sabían era que había temas tabú para ellas que también tocábamos.

Ya como a las 10 p.m. nos fuimos al cuarto de Paola para descansar (?). Nos pusimos nuestras pijamas y nos sentamos en la cama como aquella vez, ya saben!!. Paola tomo nuevamente el liderazgo y después de hablar de cosas tontas saco las famosas revistas de su hermano en donde unas chamitas jovencitas se besaban. Ella quería de nuevo experimentar nuestro primer beso, y en su mente tenia otras cositas que quería experimentar.

Sentadas frente a frente nos tomamos de las manos y pude sentir el sudor y la transpiración que nos embargaba. Era abrir la caja de Pandora. Saber que algo pasaría que nos llenaría de dicha y amor y que perduraría por siempre. Acercamos las caras y cerré los ojos. Espere hasta que Paola que siempre llevaba la delantera me besara. Espere casi una eternidad pero en realidad fueron pocos segundos para que los labios de Paola y Giovanna se unieran a los míos. Un latigazo de energía corrió por nuestras manos unidas y la presión no se hizo esperar. Apretamos cada una a la otra mientras los labios se juntaban. No pude más y abrí la boca, saque mi lengua como lo había visto en las revistas. Casi instantáneamente las lenguas de las tres eran una sola. Que sensación tan bella y extraña, la movía una y otra vez y con cada movimiento se acrecentaba la transpiración no solo de las manos sino de nuestras cositas que empezaron a sudar. El aroma empezó a llenar la habitación y sin cruzar miradas nos abrazamos desaforadamente y alternábamos besos frenéticos una con la otra. Mi lengua entraba en Paola y al rato en Giovanna. Las carnes de Giovanna se estaban humedeciendo y su pijama también. Cuando pudimos soltarnos estábamos sonrojadas y totalmente excitadas. El corazón me latía como a mil y mis manos temblaban. Las miré a los ojos y a través de las lágrimas y el sudor que caía sobre mis ojos pude ver sus borrosas caras asombradas por ese momento supremo.

Paola como siempre de nuevo rompió la magia y se recostó en la cama. Nosotros la seguimos y en la posición en que siempre lo hacíamos nos acostamos las tres. Tomamos nuestras manos y quedamos Giovanna y yo hacia arriba y Paola hacia abajo. Lo que hizo a continuación nos dejo frías. Movió sus manos y las coloco justo en nuestro vientre y con las manos tomadas comenzó a frotarnos el vientre y otra cosita. Lo más que podía hacer era dejar que me hiciera lo que quisiera pues estaba de verdad transportada. Abrí un poco las piernas para poder relajarme y mis fantasías llenaban y nublaban mi mente. Medio vi de reojo a Giovanna y sus enormes senos se movían de arriba abajo. Doble las piernas, y el brazo de Paola quedo entre ellas y sin mas lo apreté para que mi sexo se frotara contra el. No se si Giovanna me vio pero al rato ella también estaba en la misma posición.

Paola sabia bien lo que hacia. Su contacto con las revistas y videos de su hermano la habían convertido en una experta que ahora tenía la oportunidad de poner en práctica lo que sabía en la teoría. Se subió un poco y con ambos codos presiono nuestros sexos. Era como un enorme pene que presionaba mi cosita. Cada momento iba intensificando los movimientos de vaivén por lo que comenzamos como un coro a emitir sollozos y grititos que tratábamos de silenciar para no despertar a la familia.

Se me ocurrió entonces voltearme boca abajo y con el brazo de Paola por debajo de mi vientre lo frotaba fuertemente parando mi culito hacia el aire. Me afloje y caí exhausta sin poder moverme, quede inerme y no me podía casi mover. Dormité un rato y cuando medio desperté sentía que me estaban registrando por allá abajo. Unos dedos me estaban abriendo mi cuquita. Era Paola que acostada también boca abajo abrió mis piernas y separando la pantaleta me revisaba la cuquita. Me hice la dormida para ver hasta donde llegaba. Separo los labios y con dos de sus largos dedos apretaba mi clítoris. Comencé a mojarme y ella seguía jugando, tocando la entrada de mi cueva de placer. Boca abajo como estaba empecé a levantar el culito y así dejaba que ella curioseara mejor. Sus dedos comenzaron a entrar en mi virgen cueva; me frotaba primero suave y después más duro. Abrió un poco mis nalgas y acerco sus labios y beso mi ano. Yo estaba totalmente excitada y deseaba que me penetrara a fondo y así comenzó a hacerlo. Con su lengua penetro mi culo y sus dedos húmedos entraban y salían de mi cosita. Levante mas el culo a medida que metía su lengua mientras con sus dos dedos me violaba. Yo medio dormida dejaba que me dominara como quisiera y seguía con mis fantasías en donde Paola tomaba una paleta y me daba nalgadas hasta hacerme llorar. Tenía esos pensamientos masoquistas de ser violada con fuerza.

Paola no escatimaba nada para penetrarme mientras yo abría más y más las piernas y quedar en una posición increíble que le permitía casi meter sus manos delgadas en mi cosita. Adentro de mi sentía como jorungaba mis entrañas y yo apretaba mi vientre para sentir mas su mano. En un momento, sin saber cuando, saco su mano y me dio una nalgada tremenda que me hizo incorporar y que mis nalgas quedaran a la altura de su cara. Me agarro con ambas manos por la cintura y metió su cara entre mis nalgas y me dio tal mordisco en el culo que me hizo caer de bruces por el dolor y el placer. Mi cuerpo entro en un estado total de éxtasis y se estremecía espasmódicamente. Ella se monto encima de mí y me besaba suavemente el cuello mientras con sus manos apretaba mis pezones, primero suave y después tan duro que me dolieron tanto que quedaron parados y rojos. Sabía como hacer sentir dolor y placer. Su cuca estaba sobre mis nalgas y sentía la humedad mientras ella se movía de arriba abajo. Con sus labios tomo una de mis orejas y empezó a succionarla y a meter la lengua dentro de mi oído como si fuera mi sexo. Ya casi sin poder moverme exhalé un suspiro enorme y largo y me fui completamente.

Aletargada como estaba Paola se movió y estando frente a mi me vio con sus ojos marrones y su sonrisa picara y me beso tiernamente. Fue lo máximo se los digo. Esa hembrita sería la puta mas cotizada del mundo si se dedicara a ello.

Giovanna dormía profundamente boca abajo y Paola me susurro algo al oído para hacerle cosas ricas, a Giovanna. Nos pusimos una a cada lado de ella y le abrimos lentamente las piernas. Bien formadas pero rellenitas, como les dije, lucia como si fueran dos torres de blanco mármol. Su pijama era corta y tenia una especie de tanga pero más grande. Aun así los labios de su cuquita sobresalían de la panty. Empezamos por sus pies a masajearlos, Paola doblo una de sus piernas y metió el dedo gordo en su boca y empezó a mamarlo. Yo hice lo mismo y ambas sentimos como Giovanna empezó a mover la cintura como frotando su sexo contra la cama. Mientras chapábamos su dedo gordo con la otra mano empezamos un masaje a sus muslos carnosos. Paola como siempre llevaba el control y la apretaba de vez en cuando dejando marcas rosadas en la blanca piel de Giovanna, pero ella ni pendiente. Se dejaba hacer todo.

Sacamos los dedos de nuestras bocas y la tomamos por la cintura para que quedara con el culo parado. Le quitamos la panty y pudimos ver su enorme cuca cuyos labios sobresalían gordos, rosaditos y ricos. Su cuca estaba totalmente sin vellos por lo que se veía mas grande. Así mismo su culo que estaba rodeado por carnosas nalgas era pequeñito y rosado, un agujero divino para chuparlo y eso fue lo que aconteció después. Nos acercamos las dos a su culo y uniendo nuestras lenguas se lo empezamos a chupar. Mas que eso, Paola se lo hizo como a mi, en un momento dado lo tomo todo en su boca, lo succiono largo rato, le metió la lengua adentro y al sacarla le dio un mordisco que hizo a Giovanna levantarse y doblarse hacia a tras de tal forma que Paola la tomo por el cabello y me dijo que le metiera la lengua en su boca mientras ella estaba doblaba. Al verla así abrí la boca y le di un beso tremendo mientras quedaba casi inmóvil.

Le quitamos la pijama completamente y pudimos, por primera vez, verla totalmente desnuda, sus carnes eran de un tono como perlado y su cuca sobresalía de su vientre. Los senos y pezones grandes no caían como pensé sino por el contrario se mantenían firmes y rígidos. Estaba como asombrada pero en sus ojos se veía la lujuria y que le había encantado lo que le hicimos. Entonces Paola pasó a la segunda fase de su plan ya preparado. Se paro de la cama y fue hasta su closet y de una gaveta saco una enorme vela azul, de esas que se usan en las iglesias. La punta de la vela la había sido redondeada con el calor de la cocina por lo que parecía un enorme pene. Era demasiado grueso para pensar que podía metérselo a Giovanna por la cuca, mas sabiendo que era virgen, pero esos eran sus planes. Me ordeno agarrarla por las manos mientras me sentaba sobre su cara para que mi cuca quedara encima de su boca. Le ordeno a Giovanna que me mamara la cuca mientras ella procedería a llenarla de placer pero antes de dolor.

Me senté encima de su cara y sostuve sus brazos con mis piernas. Podía ver a Paola como preparaba el velón llenándolo de aceite para niños. La lengua de Giovanna empezó a explorar y a mamarme la cuca. Paola le abrió las piernas y con una mano abrió a su vez sus grandes labios vaginales y froto el enorme velón en la cuca de mi amiga mientras ella mamaba y mamaba mi cuquita. El velón al principio no entraba lo suficiente, es más ni siquiera la punta pero Paola lo presionaba suavemente para que la relajación le permitiera el paso. Yo excitada de tanto que me mamaba la cuca empecé a cabalgar en la cara de Giovanna y eso la éxito tanto a ella que de repente le entro un poco el velón. En ese momento sentí como los dientes de Giovanna mordieron mi clítoris y grite de dolor, pero no me soltó, lo que aprovechó Paola para meter mas el velón en su cuca y a medida que le entraba mas me mordía. Paola disfrutaba viendo como sufríamos pero no dejábamos la acción. Cuando el velón entro totalmente, Giovanna se estremeció de tal manera que abriendo la boca hizo una exhalación y su aliento caliente me entro por la cuca haciendo que me fuera y llenara su cara del líquido más deseado por hombre o mujer alguna. Cuando ella acabo su cuerpo se relajo totalmente y tuve que levantarme para no ahogarla.

Paola saco el velón de la cuca y pude ver como su hoyo estaba abierto totalmente y de el salían jugos que no desperdicio pues acerco su boca a la cuca de Giovanna y comenzó a succionar.

Paola no había hecho más que darnos placer y dolor a nosotras. Ella estaba mojada pero intacta así que nos tocaba a nosotras darle de su misma medicina.

Giovanna se levanto de la cama aun chorreando líquido de su cuquita y dado su tamaño la tomo de un girón y el arrojo a la cama. Me dijo que la sujetara boca a bajo y así lo hice. Como Paola era pequeña no nos fue difícil dominarla. Entonces Giovanna la empezó a dar nalgadas. Suaves y fuertes, una tras otra hasta que Paola empezó a llorar, pero aun así no paramos. Sus duras nalgas ya tenían un color rosado que casi no se notaba por el color de la piel. Giovanna le abrió las nalgas y se sentó encima de ella con sus piernas abiertas de tal forma que sus cucas se juntaron y Giovanna llena de liquido le humedeció la cuca a Paola mientras se iban frotando rápido y lento en un vaivén exquisito. Cuando estaba bien mojada con sus líquidos se bajo y con un dedo húmedo de su propia cuca se lo metió de un solo tirón por el culo. Paola quería soltarse pero yo no la dejaba. Nuevamente le metió el dedo adentro bien profundo y lo saco. Lo humedeció con la lengua y esta vez le metió dos dedos y después tres. Giovanna empezó a presionar su mano regordeta contra el culito de Paola para hacerla sufrir. No se cuantos dedos le entraron pero les aseguro que fueron los suficientes para que el culo le quedara rojo y abierto como para meter el velón. Y eso fue lo que se le ocurrió a Giovanna. Paola empezó a decir que no lo hiciera pero ella no le paro y con su propia leche lo mojo un poco y se lo puso en el hoyo y presiono. El grito fue grande pero no la soltaba y Giovanna no desistía. Pero por mas que tratamos no pudimos metérselo sino un poquito. Entonces Giovanna tomo mi puesto y yo recordé mis fantasías y tomando un cinturón del closet comencé a golpearla en las nalgas ya rojas. Le di suave pero con la excitación se acrecentó el castigo una y otra ves.

Ya cansadas de darle nalgadas y castigarla la volteamos y cada una agarró sus pequeños pezones y los mordimos mientras que con la mano le metíamos los dedos por la cuca. Giovanna tiraba para un lado con sus dedos y yo por el otro de tal manera que su cuca se fue expandiendo y abriendo. Agarre el velón y se lo metí hasta donde pude mientras se le salían las lagrimas que Giovanna bebía con cariño.

El velón entraba y salía de su cuca cada vez más fácil. Lo sacábamos y quedaba expuesto el hoyo por el cual Giovanna que tenía una lengua mas grande de lo normal la penetraba y chupaba su clítoris. Así la mantuvimos hasta que dio un grito de placer y el orgasmo la hizo estremecer en la cama. Se revolvía y encogía con los ojos casi volteados del tremendo placer que sentía.

Cuando se acabo estábamos adoloridas pero contentas de estar juntas y de haber puesto en práctica lo que aprendió Paola. Nos levantamos y abrazamos nuestros cuerpos húmedos y satisfechos y nos besamos tiernamente chupando el sudor de cada una como recuerdo de esa visita a la casa de Paola.



Enviado por Alissa a las 12:23:56 el 11/12/2006 | Lesbianas |