Los hermanos descubren el sexo oral, entre ellos
Los hermanos descubren el sexo oral, entre ellos
Pasó un día y ya la cinta la había visto como 10 veces, cuando mi hermana entra sin golpear a mi habitación, enojada y pidiéndome la cámara. Yo poco antes la había estado viendo y la tenía al lado de mi cama. Le dije que no la tenía pero ella la empezó a buscar y agachándose la encontró. Traté de quitársela, pero ella comenzó a llamar a mi mamá y no tuve más remedio que dejarla irse, encerrándose con la cámara en el baño.
Traté de que me abriera, pero fue inútil. Yo sabía perfectamente que ella había descubierto mi plan y que en esos momentos estaba viendo como yo la había filmado. Me puse muy nervioso y no supe que hacer, así que salí a la calle a pensar. Me junté con unos amigos y no volví hasta que ya había oscurecido.
No sabía con que me encontraría en mi casa, si mi hermana le había contado a mis padres, en fin una serie de pensamientos abordaron mi mente. Entré a casa, mis padres estaban con unos tíos y no me dieron mayor importancia. Entré a mi habitación. Al poco rato entra mi madre, avisándome que ellos con mis tíos, irían por ahí a tomarse unos tragos, y que no regresarían muy tarde. Disimuladamente le pregunté por mi hermana y me dijo que estaba en su habitación. Mi madre se arregló un poco y se marchó con mis tíos. Nos quedamos solos con mi hermana en casa.
No pasó mucho rato, cuando mi hermana entró a mi habitación. Venía muy molesta y me amenazó con contarle a mis padres lo que había hecho. Le pedí de todas las formas que no les dijera nada, a cambio de todo lo que se me ocurría ofrecerle, más la negativa de ella era absoluta. Mis CD .... mi mesada ...... nada la hacían desistir de su amenaza. Me vi acorralado, ya que si mis padres se llegaban a enterar mi castigo sería inimaginable.
AL final ella dio una pequeña luz de esperanza. Me dijo que se sentía muy avergonzada de que yo la hubiese visto desnuda y que la única posibilidad de perdón, era que yo me desnudara ante ella, en vivo y en directo, para saldar la deuda. Debo reconocer que me dio mucha vergüenza, ya que aunque tenía demasiada confianza con mi hermana, mostrarme así como Dios me trajo al mundo era ya otra cosa. De todas formas no me quedó alternativa y tuve que hacerlo. Como ya estaba sin polera, solo con unos pantalones cortos, el espectáculo no demoraría mucho. Le dije que era una degenerada, más ella se rió, ya que yo era igual que ella.
Me tenía entre la espada y la pared, así que no tuve más remedio que levantarme de la cama a cumplir mi condena. Ella se sentó en mi cama a pocos metros de mi. Me bajé un poco los short hasta que se me empezaron a ver mis pelos. Paré en ese momento, pero ella me dijo que tenía que sacarme los pantalones completamente. Realmente me daba vergüenza, así que tomando valor, me di vuelta de espaldas a ella, y me saqué los short, quedando completamente desnudo. Ella me hizo girar y tuve que hacerlo, pero con mis manos tapándome mi sexo.
Ella sentada miraba sin perder detalle, admirando mi físico, que , modestia aparte, tampoco estaba mal. Fue tanta su insistencia que me sacara las manos de ahí que tuve que hacerlo. Yo esperaba que cuando lo hiciera, ella se reiría de mi, pero no, se quedó muy seria, sentada sobre una de sus piernas doblada. Me mostré ante ella como por 10 segundos y me volví a poner los pantalones. Ella reclamó ya que me dijo que en la cinta, ella aparecía más tiempo desnuda y yo solo había estado unos segundo, pero yo argumenté que era completamente distinto, ya que yo la había visto en cinta y ella en vivo.
- ¿Te puedo hacer una pregunta?
- ¿Qué pregunta?
- ¿Que hiciste cuando viste mi vídeo?
- Nada, como se te ocurre
- No seas mentiroso, apuesto que te masturbaste
- No sea ridícula, eres mi hermana
- ¿Y?.... eso no te importó, igual me filmaste
- No mujer no hice nada
- Oye .........¿Te puedo confesar algo?
- ¿Qué?
- Es que .....
- Dime
- Es que la tienes muy grande
- Ja ja ja ... seguro que has visto muchas, como para compararla
- No , la tuya es la primera
- Las cosas que dices...........Ya ahora déjame solo
- ¡Te puedo confesar otra cosa?
- ¿Qué cosa?
- Pero no te vayas a enojar
- No! mujer, dime
- Es que ......
- ¿Qué?
- No se si decírtelo
- Dime
- Ya ..... te lo voy a decir....... lo que pasa es que......
- Pero dímelo! ... no le des tantas vueltas
- Es que me da vergüenza
- ¿Bueno, me lo vas a decir o no?
- Ya ...... te digo lo que pienso....... que... estaba pensando en que a ti ... bueno que yo ......
- ¿Qué?
- Ya ...... que si a ti te gustaría que yo te lo chupara.... eso
Mis oídos no podían dar crédito a lo que estaba escuchando. Mi propia hermana se estaba ofreciéndose para chupármelo!!!!, cosa que ni en sueño se me hubiese ocurrido. Su pregunta me dejó helado y mientras ella estaba sentada en la cama mirándome, roja de vergüenza, yo para mi pensaba en un millón de cosas ....
- ¿Queeee?
- Eso
- ¿Estás segura?
- Si ... quiero ver que se siente
- No se .... no digo que no me gustaría ... pero
- Ya po’ .... se que a tú también quieres que lo haga
- .... la verdad ..... si
- Entonces .......Ven ... acércate
Me acerqué a donde estaba sentada mi hermana. Mi verga con solo escuchar su petición, se había despertado formando un bulto que no se disimulaba para nada en mis pantalones. Ella me toma de la cintura y me acomoda a su altura. Sin mirarme a los ojos, comienza a bajarme los pantalones cortos saliendo mi verga como un resorte. La miró fijamente y la tomó con su mano. Al sentir el contacto de su piel, contra mi verga, un escalofrío me recorrió el cuerpo, que me hizo cerrar los ojos.
- La tienes caliente .......
Solo sentí cuando sus labios rozaron la punta de mi verga y como se fue metiendo en su boca. Comenzó a chuparme torpemente, más como era mi primera mamada, para mí, fue el cielo. Se mantuvo chupándola por largo rato, preguntándome como lo hacía, si me dolía si me gustaba. Yo entre gemidos le decía que muy bien
Continuó su labor entregándome placeres que nunca antes había sentido ..... Fue demasiado para mí y terminé expulsando un potente chorro que cayó directamente en la boca de mi hermana que no pudo evitar tragándose gran parte de este , provocándole arcadas. Se levantó y se fue al baño a vomitar... Yo quedé en mi habitación, con mis pantalones a mis pies, con la verga aún dura y con un gusto por la experiencia vivida extraordinaria.
Me subí los pantalones y me fui al baño. Ahí estaba mi hermana lavándose los dientes. Nos miramos a través del espejo y nos dio un ataque de risa. Como siempre hicimos una pacto de honor en que no le comentaríamos nada a nadie.
- ¿Te gustó?
- Si me gustó ... pero no me gustó tu sabor
- Disculpa pero no me aguanté
- ¿Y a ti?
- Si me encantó
- ¡Quieres hacerlo de nuevo?
- ¡Me la lo harías de nuevo?
- Si pero debes prometerme que me avisaras antes
- Lo prometo!
- Y lávatela bien eso si antes
En el mismo lavamanos me saqué la verga y la lavé muy bien. Ella se sentó en el WC mirándome como lo hacía. Cuando estuvo limpia, nuevamente me acerqué a ella y la puse a la altura de su boca. Riéndose un poco, la tomó de la base y se la llevó a la boca. Nuevamente comencé a sentir un placer indescriptible. Afortunadamente como ya me había descargado pude durar largo tiempo sintiendo como mi hermana me la chupaba.
- Me gusta hacerlo
- Uuuuuuu se siente tan rico ........
- Te gusta mucho ¿eh?
- Ohhhhh siiiiiii sigue así ....
- ¿Qué se siente?
- Se siente exquisito ..... no se como describírtelo.....
- Una amiga me contó que había sorprendido a su hermana y a su novio haciendo lo mismo, pero él a ella
La verdad yo a esa edad sabía que la mujer hacía eso con el hombre, pero no sabía que él hacia lo mismo con ella ....
- ¿Y cómo?
- No se, pero él se lo hacía a ella
- ¿Quieres hacerlo?
- Mmmmmm no se ..... bueno ya
Ella se levantó y lo pensó un rato. No era tan fácil mostrarle su intimidad a su hermano a si como así ........... pero luego de unos minutos, se sacó sus calzones y se sentó en la tapa de WC. Yo me arrodillé y le hice abrir sus piernas. Ella se resistió un poco ya que sentía vergüenza, pero la curiosidad fue más allá y terminó abriéndose de piernas ante su hermano.
Subí su falda hasta encontrarme con su preciado tesoro. Una vagina virgen, cerrada, nunca antes explorada, rosada y con leves vellos púbicos. Antes que nada la miré detenidamente, era mi primera vagina y no podía perder detalle alguno. Me acerqué a ella y la besé. Ella sintió un escalofrío y juntó sus piernas. Le dije que me dejara continuar y volvía a abrir sus piernas. Repetí lo mismo y ella nuevamente juntó sus piernas.
- ¿Qué te pasa?
- Es que me da cosa
- ¿No quieres?
- Si , si quiero
- Estoy un poco incómodo ..... ¿ vamos a tu pieza?
- Vamos
Entramos a su habitación y esta vez la hice acostarse de espalda. Yo me tendí de boca, colocando mi cabeza entre sus piernas. Esta vez su vagina quedó más expuesta aún y acercándome a ella. Comencé a besársela. Ella esta vez no cerró las piernas y dejó que su hermano besara su intimidad, provocándole placeres que ella también desconocía.
Su sabor no me desagradó para nada, al contrario , me gustó sentirlo en mi boca. Avancé un poco más y sacando mi lengua recorrí toda su vulva, sintiendo como a ella eso la excitaba más aún. Aprovechando esto, con mis manos acariciaba sus nalgas y abría con mis dedos sus labios para poder ver más y llegar más adentro con mi lengua. Mi lengua encontró su clítoris, bueno como supe más tarde que se llamaba y al frotarlo sentí los espasmos que eso provocaba en ella. Centré mi atención en esta diminuta masa de carne, logrando que mi hermana disfrutara al máximo. Llegó un punto en que ella quiso sacarme. Le pregunté por qué y ella me dijo que estaba apunto de acabar. Le dije que no se preocupara que quería ver como acababa una mujer. Me hizo colocar mi mano en su cosa, y me movió los dedos enseñándome a masturbarla. Ella se colocó un cojín en su cara, mordiéndolo mientras yo seguía tocándola con una mano, mientras con la otra me masturbaba. Ella comenzó a moverse más rápidamente y a gritar mordiendo el cojín.
Una especie de líquido viscoso, comenzó a mojar mi mano y ella soltando el cojín y llevando su mano sobre la mía, comenzó a gemir fuertemente, Estaba acabando. La imagen de ver a mi hermana de espalda, con sus piernas abiertas mojando con sus líquidos mi mano, me llevó a mi también a acabar, lanzando mi semen en mis manos, manchando el cubrecamas y el piso. Ella dio un último gran gemido y quedó extenuada.
Al igual que yo, nos quedamos callados tendidos en la cama, pensando en lo que habíamos hecho. En eso sentimos el motor del auto de papá. Yo me levanté, me puse mis short y con un calcetín de mi hermana, limpié el piso y la cama , mientras mi hermana se colocaba sus calzones. Me fui a mi pieza y me encerré en ella.
Continuará.
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Autor: David
david800210@hotmail.com
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