Un recuerdo imborrable 2
Un recuerdo imborrable 2
Aquellos que leyeron mi relato inicial, es posible hayan quedado desilusionados por las características del mismo, pero se trataba de un período de mi enfancia que pese a que marcó mi iniciación sexual, comenzó a una edad en que todo debía aprenderse, pero también "comprenderse".Esta iniciación sexual de mi prima y yo, a la edad de poco más de 6 años ( yo ) y 7 mi prima, ha sido relatada fielmente, sin omitir detalles. No obstante fué el punto de partida de una relación que duró muchos años e influyó enormemente en la formación de ambos.
Luego de esos primeros juegos, con más intención de travesuras que de erotismo, a medida que a veces yo viajaba a visitar a mis tíos, o ellos nos visitaban en mi ciudad, se fueron convirtiendo en algo más profundo que nos abrió las puertas de un mundo nuevo.
Pero comenzaré en este relato a partir de las prineras dos o tres veces de la "penetración" relatada propiamente dicha en mi anterior relato.
Como expliqué, comencé a sentir sensaciones que nunca había experimentado; ella también; si bien ambos eramos todavía muy chicos para comprenderlas más allá de lo lindo que eran por lo que deseábamos repetirlas.
Al poco tiempo de lo relatado en mi anterior, mis tios nos visitaron en mi ciudad junto con mi prima, y en ocasión que salían con mis padres, nos dejaban "durmiendo hasta su regreso en la misma habitación.
No dué más que salir nuestros progenitores que ya estábamos en la misma cama, acariciándonos y frotándonos uno contra el otro. luego de un rato ella abría las piernitas para que yo la penetrase. En forma institiva comenzamos a besarnos, no apasionadamente sino en forma exploratoria, descubriendo poco a poco la sensación de placer que nos provocabamos juntamente con la penetración. Pero una de esas noches que no se borra de mi memoria, ella me dijo que la besara " allí". Lo hice con un poco de prevención, no con besos de lengua, ( no sabía entonces como hacerlo ), pero me llamó la atención su fuerte reacción agarrándome la cabeza y apretándola contra su conchita diciéndome: más, más, más. con fuertes movimientos de pelvis. También me asombró mi reacción, porque a mue a medida que ella me pedía más, sentía que era muy lindo darle placer. Desde entonces cada vez que estábamos juntos explorábamos nuestros cuerpos en busca de ese placer que cada vez sentíamos más intenso. Claro que a veces eso no se daba tan frecuentemente; a los sumo dos o tres veces por año, pero a medidas que nuestros cuerpos iban creciendo,íbamos descubriendo nuevas fuentes de ese placer.
Un día, por razones de trabajo, mi padre se tuvo que trasladar a Europa con la familia por más de un año; tiempo en que estuve alejado de mi prima.
A mi regreso yo contaba casi once años y ella casi doce, muy desarrollada para su edad, cada vez más linda.
Nuestro reencuentro marcó el comienzo de una tercera etapa, si se quiere con más intensidad y voluptuosidad, ya que los dos teníamos más cnocimientos sobre cuestiones sexuales; ella por sus compañeras de colegio ( aunque nunca reveló su secreto ) y yo por mis compañeros de estudio y amigos de allá.
Lo cierto es que nos moríamos de ganas por experimentarlas después de más de un año de abstinencia. Yo, siempre muy aficcionado a la lectura desde muy chico, había traido a escondidas de Europa el libro de Kamasutra, comprado en una librería, maravillándome de secretos del sexo que nunca había imaginado, aunque todavía no se lo había dicho a ella.
Los sucesos de allí en más, son muy intensos y sería extenso relatarlos en aquí, por tal motivo, a quienes le interesen conocerlos los haré conocer en un proximo relato. Se que estas vivencias no pueden competir con toda la intensidad sexual de los de estas páginas; tampoco lo pretendo; simplemente por primera vez en mi vida he querido volcar estas experiencias que como anteriormente mencioné marcaron para toda mi vida, no solo mi conducta sexual, sino mi actitud hacia el sexo opuesto.
Hasta pronto.
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