Una extraña noche
Una extraña noche
Finalmente nuestra cita seria de toda una noche.Ya teníamos donde iríamos, a que hora nos juntaríamos y en que lugar finalizaría nuestra aventura.El viernes salí justo a las seis, supuestamente a mi curso de astronomía que por primera y única vez dejaré.No niego que estaba ansiosa/asustada. Sinceramente no estaba segura si estaría a la altura de las circunstancias.
Pensé que me tardaría más en llegar, pero todo fluyo de una manera sorprendente, tomé el bus de inmediato y el metro no estaba tan lleno como me esperaba.
Llegue puntualmente al lugar, a los pies de la estatua que ha sido testigo de nuestros encuentros durante este tiempo.
Todavía no estaba ahí, por lo que me senté en uno de los bordes y lo espere mientras leía el diario de la tarde.
Tras unos minutos de espera que para fortuna de él no fueron más de cinco (se demora mucho más y me voy o lo mando al otro mundo).
Apareció.
Vestidito tal como tanto me gusta. Su camisa azulita que siempre le he dicho que me agrada, una corbata que hacia juego y que era algo vistosa pero que combinaba a la perfección con su camisa y todo el frío de la espera se me olvido completamente.
Nos saludamos y aferrándome a su brazo camine a su lado, en aquel momento me dijo que sus compañeros de trabajo estaban por salir de ahí por lo que seguiríamos por otra ruta. No me molesto, porque no me agradaría que alguien más nos viera en esas circunstancias.
Nos fuimos a lo que él llamo el “precalentamiento”.
Era muy temprano aún para ir al motel donde finalizaría nuestra incursión “motelistica”, así que caminamos hasta el cerro que tenemos en medio de nuestra ciudad que ha sido bien bautizado como el “motel con techo de estrellas”.
En la oscuridad de sus recovecos guarda historias oscuras y calientes, densas y truculentas.
Es casi emblemático.
Mientras caminábamos él se percato que tenia mucho frío, es que como andaba con la blusa institucional del lugar en que trabajo, y sólo una chaqueta, el viento helado me hacia temblar.
- Creo que es una mezcla de frío y nervios – acoto él al percibir el temblor de mis manos entre las suyas.
- Si, estoy nerviosa, pero también tengo frío - le dije.
Encontramos un tronco botado que nos sirvió de banco y sentándome sobre sus piernas, nos abrazamos.
- Oh que rico aroma – Se había puesto la colonia que ya le había dicho también que me agradaba.
- Estoy tal como te gusto… - dijo entonces.
- ¿Te cortaste el pelito? – pregunte y lo abrace otra vez.
- Si – dijo de pronto – te he extrañado mucho – a su afirmación no quise contestar nada, porque siempre termino diciendo cosas que quiero ocultar cuando él se comporta demasiado tierno.
Entonces ya no me resistí y nos besamos. Me encanta alejarle mis labios cuando más quiere devorarlos, me sonrío con malicia y los alejo de él, pero los atrapa y se come mi boca.
Me gusta también cuando me abraza fuerte. En una ocasión, jugando a lo que hemos llamado “el abrazo del oso”, le pedí que me abrazara con todas sus fuerzas. Nunca pensé que tuviera tantas, la verdad es que me quede sin aire cuando lo hizo a mi petición de “más” y hasta los huesitos me sonaron, en esa ocasión nos reímos juntos de la situación, bromeando.
Esta vez lo hizo, me abrazo a mi petición de más pero controlo sus fuerzas.
Después de un rato conversamos de cosas banales, de cualquier tema, e inclusive hablamos de terceras personas en plan pelambre, pero al mirar el reloj y percatarnos de un grupo sospechoso que estaba muy cerca, fumando marihuana, nos paramos y seguimos caminando.
Todavía era temprano para ir al motel después de todo, así que fuimos a comer a un restauran chino (que también siempre había formado parte de nuestro plan fallido original) y pedimos una parrillada mongoliana, dos arroz chaufan y dos bebidas.
Molestándome como tanto le encanta hacerlo, me hacía ver lo niña pequeña que soy, porque desparrame mucho arroz por todos lados al comer, me dijo que probara al caldo de la parrillada que estaba muy sabroso, y tomando su cuchara saco un poco y me dio a probar en mi boca. Puede ser estupidez o tranca pero me agrada que me trate como una niña chica (quizás en la oscura psicología trancada que me domina, este buscando un padre en él como diría Freud, nunca se sabe).
Bromea mucho, me molesta con insistencia con aquellas insinuaciones que tanto le gustan, y no deja de mirarme con esa intensidad que en un momento logro ponerme nerviosa.
Mira mis senos y veo en sus ojos la ansiedad de devorarlos que lo domina.
Se acerca y vuelve a besarme.
Cuando terminamos de comer y como aún es temprano para nuestra parada final, me acompaño a comprar la receta que me dio el doctor para controlar mi naciente enfermedad crónica y después pasamos a abastecernos a una botillería de unas cervezas que me servirán para soltarme un poco más.
Todavía era temprano, él miraba el reloj con ansiedad.
Teníamos que llegar después de las nueve, porque como estaremos toda la noche, sólo después de esa hora tenemos posibilidades de acceder a un cuarto.
Nos sentamos un rato más a esperar, me aferro a su brazo y seguimos conversando, hablamos de nimiedades, pelis que nos han gustado y esas cosas.
Hasta que por fin, nos da la hora.
Caminamos y me voy dando cuenta que el mentado lugar queda muy cerca del lugar donde hace unos años trabajé, me llamo la atención esa coincidencia porque en aquellos tiempos estaba lejos de imaginarme en las que estaría ahora.
Al llegar al lugar, otra pareja en ese mismo instante estaba entrando.
Nos preguntan que por cuanto venimos “noche o por un momento”, una de esas típicas señoras administradoras de motel.
“Noche” contestamos, increíble pero cierto, jamás pensé que ese momento llegaría por lo menos con él, que jamás se concretaría.
-Tengo todo ocupado ahora pero si quieren pueden esperar hasta que se desocupe uno – nos miramos y nos quedamos a esperar, bromeamos con la señora y logramos arrancarle una sonrisa de su rostro agrio.
Ni siquiera en ese momento estábamos seguros que funcionaría, y bromeábamos por eso, temiendo que no encontráramos cuarto o que de pronto por señal divina termináramos atropellados.
Porque ya casi estamos convencidos que Kami sama con nosotros no quiere nada.
Al momento nos llaman y nos dirigen a unos especies de cubículos numerados donde se nos pide esperar nuestro turno. Escuchamos el cuchicheo y la voz de otras parejas en los otros espacios y recordando nuestro abastecimiento de cervezas las sacamos y empezamos a beber.
No sé si fue la emoción del momento pero empezamos a bromear y “palomillar” como dos niños, lanzando bromas y cantando en plan irónico “tan sólo buscamos una oportunidad…” levantando los brazos como si hiciéramos una ola.
En ese momento lo sentí mi cómplice y me agrado.
Para entretenernos nos besamos otra vez, y él empezó a recorrer mis tetas con sus manos, luego intento devorarlas, chuparlas con su boca pero por culpa de una camiseta que llevaba puesta su intento se frustro.
Seguimos bromeando hasta que por fin nos llaman.
Subimos una escalera alfombrada roja, y una señora nos espera con la puerta del cuarto abierto.
Finiquitando los detalles clásicos, llámese pagar y pedir los tragos de cortesía (dos piscolas) se cerro la puerta finalmente.
Me saque mi bolso que acostumbro llevar cruzado y de inmediato él me abrazo y me lanzo a la cama besándome con frenesí.
Nos detenemos y antes que nada, nos duchamos. Él considera importante y yo lo apoyo, que nuestros cuerpos se unan estando muy limpios.
Se mete él primero al baño, al principio lo tome como una descortesía pero descubrí después cuando toco mi turno, cual fue su intensión al hacerlo, desnudo se recostó en la cama estirado y desde allí observo como me desvestía.
No cerré la puerta, en estas circunstancias sería ridículo ponerse pudorosa.
- Desde aquí te veo – dijo bromeando – te ves mejor así, desnudita – insiste.
Salgo finalmente y me recuesto a su lado.
De inmediato me besa y comienza a devorar mis tetas, las chupa, las lame. Me gusta mucho como lo hace, él sabe que eso me excita mucho. Las muerde.
Después soy yo quien se carga sobre él. Lo beso, y empiezo a lamer su pecho y con mi mano empiezo a masturbarlo.
Me subo sobre su vientre y con mi mano me penetro yo misma. El me observa con esa mirada ardiente que tanto me gusta y comienzo a moverme sobre él, tal como él esperaba, se sorprende.
-Si, así, que rico… - dice mientras él empieza a moverse también bajo mi cuerpo, tomando con sus manos mis tetas, me recuesto sobre él y empiezo a hablarle.
-¿Te gusta? ¿Así? – ni yo misma lo esperaba, pero ya había dicho que quería sorprenderlo esta vez.
- Esta delicioso, si… eres una alumna avanzada – dice – lo aprendiste todo de una sola vez.
Cambiamos de posición, esta vez él se pone sobre mí, y me penetra fuerte y suave, con embestidas a veces más rápidas, más lentas.
-Si, despacio, así, así –respondo yo con palabras entrecortadas.
-¿Estas gozando? ¿Te gusta? - me pregunta – eres mi putita, mía, mía…
-Si, me gusta… - respondo.
-Que bueno… no te duele ¿cierto?-
Otra vez cambiamos de posición, otra vez me poso sobre él. Nos separamos por unos segundos y acota:
- Más vale prevenir que curar… - y se pone un condón.
Esta fascinado, lo puedo ver en sus ojos.
- Te dije que tenias potencial, eres una puta muy caliente… ¿estas caliente? - dice efusivo, mientras nuestros cuerpos completamente humedecidos por el sudor se rozan.
En un arranque de ira le digo al oído.
- Maldito desgraciado – y un pensamiento se cruzo por mi mente, “esto es lo que querías maldito, pues aquí lo tienes y quiero que sufras por ello”. Sin embargo sorpresivamente un arranque de llanto se apodero de mi y casi se saltan las lágrimas de mis ojos, pero él no lo percato, no se lo deje ver.
- Eres mi putita, mi rica putita… ¿estuviste viendo la Biblia negra?… - pregunta.
La Biblia Negra es una película de anime hentai muy extrema que ambos hemos visto, y pues no lo puedo negar, a mi también me gusta el hentai.
- Noooo – respondo.
- Ojala todas las mujeres fueran como tu… - me dice de pronto, no sé si lo podía tomar como un halago o sólo me estaba aleonando para que continuara con mi frenesí, yo creo que lo segundo, conociéndolo.
Y continúo solo que volvemos a cambiar de posición, él ha insistido que lo único que quiere es llevarme al orgasmo, que quiere ver mi rostro cuando acabe.
Y puedo ver en sus ojos la desesperación al percatarse que el camino se viene muy largo, porque a pesar de que estoy gozando al sentirlo dentro de mi, no siento más que eso.
- ¿Estas cansado? –
- Eres de largo aliento… -
- ¿Y eso es malo? – le pregunto.
Y comienza a intentarlo de muchas formas, cambia de posición mis piernas, sobre sus hombros, embistiendo con mayor fuerza pero a pesar de su esfuerzo, nada.
- Esto debería haber terminado, deberías haber llegado ya… - me dice algo decepcionado después de muchos minutos.
- Si siento rico, pero no siento las supuestas cosquillitas que debería sentir – le digo con despreocupación.
Vuelve a insistir pero nada.
Se da por vencido.
- ¿Qué pasó? – Pregunte - ¿no acabaste?
- No, no tiene gracia así, quiero que acabemos juntos… - dice entristecido.
- No sé que pasa… - le digo yo.
Nos detenemos y se va a duchar. Luego lo hago yo y nos recostamos uno junto al otro, prendemos el televisor.
Comenzamos a conversar como si nada, hablamos por un rato.
-Si quieres intentemos lo otro – le dije después de nuestra charla.
-¿Quieres que te lo haga? –
-Probemos… - le digo.
Me pongo en posición, cuatro patas y comienza a lamer mi ano, con mi mano abro mis nalgas mientras siento su lengua rozar la superficie y luego lo siento introducirla más adentro.
Mete sus dedos, los empapa con crema para dilatar la abertura, sigue probando con los dedos, con la lengua.
Hasta que dice que lo intentará.
Siento con un poco de dolor como su pene empieza a introducirse lentamente dentro de mi culo, duele, pero nunca tanto como había pensado.
-¿Cómo lo sientes? ¿Te duele mucho? – pregunta preocupado.
- No, sigue… - de pronto ni siquiera me percato cuando ya tiene todo su pene dentro de mi, yo sentía la presión y no me molestaba, me agrado. Dejó que yo me moviera por unos momentos, luego empezó a moverse a su vez, mientras a cada instante me preguntaba si dolía.
- Vamos, así despacio… - le conteste. A cada instante él aumentaba la velocidad de sus movimientos respetando mis advertencias.
Pasó su cabeza bajo mis brazos y comenzó a lamer mis tetas otra vez mientras me penetraba más y más, luego las tomo con sus manos y me recosté sobre la cama, teniendo aun a su “niño” dentro de mí.
- ¿Te gusta? – me pregunta una vez más.
- Si… - contesto yo.
- Estoy casi listo… voy a acabar - me dice.
- Vamos, acaba adentro – le digo yo.
- Yaaa…. – dice y lo escucho quejarse levemente, siento como tiembla súbitamente sobre mi, respirando entrecortadamente.
Vuelve a quejarse.
- No, no te muevas por favor – me pide de improviso cuando me muevo levemente para acomodarme.
- Sentí como sí se fueran todos mis intestinos…fue terrible… tiene que haberte dolido mucho - me dice.
-Nooo para nada, ¿Te dolió? – pregunte yo sorprendida – pero ¿no lo disfrutaste? –
- Si pero fue una mezcla de dolor y placer – dijo una vez que ya no estaba dentro de mi.
Y no sé por que razón, pero me dio un ataque de risa y me reí escandalosamente en su cara.
No podía parar y sorprendido me pregunto la razón.
-Todo en nuestro cuento es extraño, jajajajajajaja – no podía parar de reírme – en vez de que me doliera a mi, te dolió a ti –
El no dijo nada, acepto eso si que fuera extraño.
Se metió al baño nuevamente y le pedí que me limpiara, así lo hizo y luego de ducharse nuevamente se recostó a mi lado.
Prendí el televisor una vez más y él se acomodo a mi lado, por momentos no podía parar la risa intempestiva que me daba, mientras veía las imágenes, me reía de forma ahogada, de hecho todavía al recordarlo me rió con malicia.
Fue verdaderamente gracioso.
Es como si alguien me hubiese escuchado, que hubiese tomado mis pensamientos y los hubiera cumplido “lo tienes, pero quiero que sufras por ello” y bueno, sufrió.
- No debería dormir, antes duraba toda la noche… me eché a perder desde que me case… - dijo como justificación de que quisiese dormir.
- Eso es obvio, ya no tienes la edad de antes y estás más “usado”, duerme tranquilo – agregue.
En ese instante unos calambres en los dedos de mis pies empezaron a molestarme (siempre sufro de eso) así que entre risas y quejidos por los calambres empezó a masajearme los pies para que pasara.
Dije que vería la programación mientras tanto, pero cuando estaba más entusiasmada viendo un capítulo más de los “Expedientes secretos X” se cortó la luz y todo quedo a oscuras.
Volvió de inmediato pero ya no prendí más el televisor.
El dormitaba por ratos pero estuvo despierto, cerraba sus ojos que tenia muy cansados.
A media luz, nos acercamos y nos abrazamos.
El sentía mucho calor, pero no a causa de la calefacción de lugar, es por su naturaleza, dice que siempre duerme desnudo y se ducha por lo menos dos veces en la noche, sea en invierno o verano con agua fría porque su cuerpo siempre esta más caliente de lo normal.
El complejo de Makoto Shishio – le digo yo – (y es una broma que sólo los otakus podrían entender).
Así que abrazados no pudimos estar mucho tiempo, es verdad, es como si su cuerpo ardiese, y su corazón late fuerte, muy fuerte, llega a asustar, porque pareciera que fuera a explotar.
No quise que se acalorará más así que me aparte, él se acerco y puso su brazo sobre mi cintura y siguió dormitando.
De pronto, me empecé a quedar dormida profundamente, mi rostro estaba en su pecho una vez más, pero me desperté bruscamente asustada porque cuando empiezo a dormir así de profundo, empiezo a babear, jejejeje… así es, y como no quería dejarlo empapado y pasar esa vergüenza me aparte y me puse a dormir también hacia el otro costado.
Al apartarme bruscamente se despertó y me pregunto que pasaba, le dije que no quería que se acalorara más.
Así que acomode las almohadas y trate de dormir, me costo mucho, me movía inquieta, sacaba las almohadas, las ponía, me ponía de espaldas, de lado, de estomago y no podía dormir.
Finalmente lo conseguí en un momento.
Supongo que serían como las cuatro de la mañana cuando volví a despertar, miré el cuarto y lo encontré claustrofóbico, y lo observe a él mientras dormía.
Me estremecí de ternura.
En ese momento creí que lo amaba con locura.
Por un instante al verlo así, durmiendo apaciblemente, viendo su rostro, lo encontré tan rico otra vez…
Pero esa sensación se convirtió súbitamente en tristeza, porque de pronto otro pensamiento se diluyo en mi cabeza.
Me di cuenta de lo lejos que estaban nuestros mundos, los diferentes que eran y lo imposibles...
Recordé que a pesar de que estábamos en esos momentos juntos, él no me amaba, y fue como si súbitamente volviera a la realidad.
Volví a dormirme observándolo.
Cuando desperté, otra vez, y al mirarlo si dormía, abrió sus ojos y me miro.
- ¿Dormiste? – pregunte
- Si, un rato… - respondió pacíficamente
Entonces me abrazo fuertemente, yo también lo hice y nos quedamos así una media hora, cada vez que yo movía mi cabeza el me abrazaba más fuerte, otra vez sentí su corazón latir tan fuerte en mi oído, no porque estuviera emocionado por el momento creo yo.
Es un corazón acelerado, tanto que da miedo.
Lo miré otra vez y me beso, lo busque también y me pose sobre él.
- Hazlo tu esta vez - le pedí, pedí que lo hiciera, que me penetrara.
Otra vez sobre él, lo sentí dentro, besándonos, esta vez los pensamientos malvados se alejaron completamente.
- ¿Lo disfrutas? ¿No te duele? – me preguntaba – dime la verdad.
- No, mi amor… -
Se levanto y con mayor ímpetu su cuerpo embestía contra mí.
Sus movimientos iban en aumento y esta vez yo empecé a desesperarme, lo sentía dentro de mi, me gustaba como lo hacia pero del orgasmo, nada.
- Mi niñito… - le dije en un momento cuando se recostó sobre mí… -
- ¿Cómo vas? –
- Si… así… - le respondí.
Pero nada, en un momento cansada y aburrida trate de apartarlo.
- Noo, ya basta… basta… -
- ¿Dónde crees que vas? , no te dejaré esta vez… - me dijo y eso me excito mucho.
- ¿No me dejarás escapar? – pregunte mirándolo a los ojos mientras esa mirada encendida me fascinaba.
- No, eres toda mía, toda… -
Y continuo, intento todo, otra vez jugueteando con mis piernas, quería llevarme al orgasmo como fuera, pero ya no aguante más y me aparte finalmente.
- No, no más… -
- ¿Qué pasa? – pregunto sorprendido.
- Lo intentamos, y lo intentamos y no pasa nada… -
- Si… -
Miro el reloj y le pregunte la hora.
- 6:15 –
- Oh pensé que era más temprano… -
Se levanto y se fue a duchar una vez más, y comenzó a vestirse, tenía que trabajar y siempre llega muy temprano, madrugando, incluso los sábados para hacer más horas extras.
- Yo también me ducharé… - me levante y lo hice.
- ¿Me acompañas al trabajo? – Pregunto.
- Bueno pero no va a llegar nadie más ¿no?, además no puedo llegar muy temprano a la casa…se supone que estoy en la casa de mi amiga y nunca llego en la mañana… -
Así que, avisó por citófono que nos retirábamos mientras me ayudaba a guardar mis cosas y salimos por fin del lugar, la ciudad ya tenia vida a pesar de que estaba oscuro aún.
Tomados de la mano, caminamos hasta aquel lugar que no quedaba muy lejos de ahí.
- Nos tomamos un cafecito con unos sándwich… si esta abierto aquel local pasamos a comprar… - me dijo.
La mañana estaba deliciosa, había una brisa helada pero agradable. Compramos unos panes, entramos a su oficina y tomamos desayuno.
En su PC, puso una película y la vimos mientras bebíamos el café y comíamos el pan.
Me bajo el sueño, pero la película estaba muy buena así que nos reímos mucho viéndola, nos abrazamos un rato más mientras la observamos.
Cuando se termino, recosté mi cabeza sobre el escritorio, él se acerco y desde la espalda me abrazo dulcemente diciendo:
- Pobrecita, esta muerta de sueño… - y entonces agregue con tristeza, seriedad y decepción.
- ¿A qué hora tengo que irme? – él guardo silencio, ya me había dicho que tenia mucho que hacer, además lo llamaron por teléfono en un momento para darle instrucciones de las actividades del día.
- Me iré cuando den las nueve- le dije –
- ¿Y qué vas a hacer para hacer la hora? – pregunto él.
– No sé, darme unas vueltas por ahí, quizás me meta en un cine, no sé… -
- Deberías irte directo a la casa a dormir… -
- Sería sospechoso – agregue.
La verdad es que lo que me desanimo, fue que mientras él buscaba unas tazas, calentaba el agua para tomar el desayuno, el protector de pantallas del PC empezó a mostrar imágenes y estaban llenas de fotos de sus hijas, inclusive pude ver la cara de la innombrable que no conocía.
Y me dije:
“¿Qué diablos estoy haciendo?”
…esto se tiene que terminar…
Me despidió en una calle aledaña besándome en el rostro.
- Ya, váyase con cuidado – me dice.
Y me fui con esa idea en la cabeza, con esa realidad.
Asumiendo que lo mejor que puedo hacer es dejarlo, no porque me haga mal, no porque me destruya.
Simplemente porque jamás me amará, su mundo es otro, su vida es otra y yo soy un personaje externo sin certeza de ser importante para él, quizás sólo una más.
No quiero que cambie su vida por mi, pero si aspiro a un sentimiento profundo, que posiblemente, él jamás podrá darme.
Después de todo, me di unas vueltas, camine con esa idea suspendida y finalmente me fui a la casa, inventando en mi cabeza el pretexto de llegar tan temprano.
Al llegar, mi familia ya estaba despierta, salude, les dije la mentira y me fui a dormir.
Cuando desperté, una maldita sensación extraña me invadía, un sin sentido inexplicable pero a medida que pasaron las horas se fue esfumando.
Otra vez me dije:
“No sé que haré, no lo sé”
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