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Mi mujer y su amigo (II)

Mi mujer y su amigo (II)

Después de ese glorioso polvo, ambos se fueron al baño y mi mujer con su calzón que estaba en el suelo limpió la verga semierecta de Jorge. Este levantó la tapa del baño y lentamente comenzó a orinar, ella se acerco por detrás y arrodillada lamió sus nalgas mientras que sus manos masajeaban el palo de Jorge. De tanto tocar su verga, Jorge entro nuevamente en erección, mi mujer lo tomó de la mano y se fueron hacia el comedor donde tenemos una preciosa alfombra que no tardaron en ocupar. El se tumbó de espalda y ella se trepó sobre él haciendo un perfecto 69, mi mujer no dudo en besar, chupar y pajear la verga de Jorge, mientras que este, con su dedo índice, y aprovechando los jugos anteriores, tocaba circular y lentamente el ano de ella. Jorge le sacó la mano del culo y comenzó a buscar la boca de ella, esta al darse cuenta volteo lentamente su cara y empezó a chuparle los deditos; primero uno, luego dos y asi hasta que la mano de Jorge estaba totalmente ensalivada. Fue ahí cuando él metió su dedo en el orificio culon de mi mujer, quien se quedo quieta y emitió un leve quejido que luego fue de dolor cuando Jorge metió el segundo.

Tras unos minutos ella empezó a ondular levemente sus caderas al ritmo que los dedos le imponían. Grande fue su sorpresa cuando Jorge con sus dedos como tijeras metió el tercer dedo en la conchita de mi mujer dando un gemido de placer. Ahora ella, caliente como perra en celo, comenzó otra vez a chupar el palo de Jorge con un frenesí y gusto inexplicable. A esta altura Jorge, con el palo totalmente tieso, noto que el ex virgen culo de mi mujer se había logrado dilatar un poquito y rápidamente la conmino a levantarse. Jorge tomó dos sillas del comedor y las puso al lado de la mesa una frente a la otra con una separación de medio metro aproximadamente. Luego subió a mi mujer y la hizo apoyar una rodilla en cada silla y el cuerpo sobre la mesa, él, puesto desde atrás coloco las manos sobre las nalgas de ella y las masajeó una contra la otra; de vez en cuando le tocaba la conchita y subía hasta el ano el charco de jugos de mi mujer. Jorge con sus pulgares separo las nalgas dejando al descubierto ese hermoso orificio culon, se empinó un poco e introdujo la punta de su verga. Mi mujer bajó un poco su colita para que penetrara un poquito mas a la vez que volteaba su cara para mostrarle a Jorge lo feliz y caliente que estaba. Ella con la voz entrecortada y jadeante le decía:

- Mmmm... Jorge por favor sigue métela más. Uffff... ¡despacito! Si asi. Mmm... dale quiero sentir como me la metes centímetro a centímetro... uyyyy asi despacito.

Jorge la complacía, metía y sacaba lentamente su palo hasta cuando faltaban un par de centímetros para la penetración total; ahí entonces mi mujer se echo con fuerza hacia atrás y Jorge le metió hasta las bolas. Él emitió un pequeño y claro quejido mientras que ella dio un fuerte grito mezcla de placer y dolor. Mi mujer por primera vez sentía un hierro ardiendo que le quemaba las entrañas y la llenaba de gozo y éxtasis, Jorge le pregunto como estaba pero ella no lo escucho; estaba quemándose de placer, ya no sentía dolor. Comenzaron nuevamente a moverse entonces mi mujer le pidió que se la sacara y metiera toda, una y otra vez, cosa que Jorge aprovechaba para ver el ano de ella, ya dilatado varios centímetros. Fue en la última embestida cuando ella comenzó a temblar y a apretar sus piernas, signo de que había alcanzado su primer orgasmo anal. Luego de unos minutos Jorge la tomó con delicadeza y sin sacarle la verga del culo la bajo de la mesa. Así, en esa posición, la llevó hacía el living donde él se sentó y mi mujer sobre él, se echaron para atrás y Jorge comenzó a tocar salvajemente sus tetas. Las sobo de arriba abajo, de abajo hacia arriba, las separaba y las juntaba, sin dejar, de vez en cuando, de tocar y pellizcar sus erectos pezones que ya no estaban rosados sino rojos y calientes.

Mi mujer, con la verga de Jorge en su ano, movía sus caderas en círculos y ponía los brazos hacia atrás para que él chupara sus dedos lo que la empezó a poner calentona otra vez. Jorge bajó lentamente sus manos por el vientre hasta la vulva y comenzó a masajear su clítoris para lo cual de vez en cuando chupaba sus dedos para saborear y lubricar aún más el juguete. Al cabo de unos momentos metió su dedo medio en la conchita de mi mujer sintiendo su propia verga, mientras que ella no encontrando que chupar empezó a chupar sus propios dedos. Jorge al notar esto saco su mano de la conchita tomó la de ella y le dijo:

- Mastúrbate para mí.

Mi mujer con las manos ensalivadas comenzó a tocar sus propias tetas y vientre hasta que llegó a sus labios mayores que generosamente ya separaban los dedos de Jorge. Comenzó a jugar, frotar y acariciar su erecto y muy enrojecido clítoris mientras que el la ayudaba masajeando los labios de la vulva. Entre gemidos de placer y un poco de dolor le dijo a Jorge:

- Uuffff... me arde mucho el clítoris... pero no quiero parar, uuummmm...

Jorge tomó la mano con la que mi mujer se sobaba, y la bajo un poquito, ahí ella se introdujo dos deditos y empezó a rotarlos suavemente. Al sentir la verga de Jorge a través de la pared vaginal comenzó con un fuerte mete y saca, con las manos llenas de jugos vaginales hacia que Jorge lamiera sus dedos, mientras que este apretaba mas y más las caderas de mi mujer para asi romperle el culo. Los quejidos y alaridos de ella se transformaron en una respiración entre cortada, fuerte y rápida, mas parecía que iba a morir. Fue entonces cuando se enderezó y con una mano apoyada en la pierna de Jorge comenzó a saltar sobre su verga, estaba como loca, con la otra mano no apretaba su vagina, la exprimía, la pellizcaba, la frotaba con vigor hasta que sintió que algo caliente, como hierro fundido, le quemaba las entrañas. Ahí dio un grito que escucho todo el vecindario, siguió aún moviéndose lentamente por uno segundos mas, se levanto y sintió que de su culo caía algo caliente. Se quedo quieta y vio como gran cantidad de leche salía de entre sus piernas y caía justo sobre la verga semierecta de Jorge. Se limpio el resto de semen con sus manos y lo esparció por sus tetas y su angelical cara, luego dio media vuelta y se arrodillo entre las piernas de Jorge limpiándole la verga con sus labios y su lengua.

- Mmmm... Me gustaría que acabaras con tu lechita en mi boca - dijo ella.

Pero eso lo escuche yo, ya que hacia un minuto que había abierto la puerta de mi casa...

Continuara...



Enviado por Riu a las 21:00:22 el 08/04/2005 | Infidelidad |