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Confesión de fantasía (II)

Confesión de fantasía (II)

Muchas personas me han escrito para que escribiera la continuación de mi relato, “Confesión de una fantasía”. Han pasado mil cosas, he tenido más experiencias pero quiero dar la conclusión de mi relato.

Esa tarde después de que mi marido me pidió que le hablara a Iván, se escondió, y cuando llegó Iván, yo estaba en la cama, desnuda totalmente, le había dicho que cerrara con llave, Iván al, verme se abalanzó sobre mí, mi esposo desde su escondite veía todo, pues estaba en el clóset, que tiene puertas de rejillas, además de que la luz estaba encendida.

Recibí a mi vecino gustosa, dentro de mí había una sensación que me hacía temblar no sabía si de emoción o de miedo. Detuve la impetuosidad de mi amante, y lo senté en la orilla de la cama, me puse de hinojos bajando su pantalón hasta sacar su verga enorme y rica, besé, lamí, mamé hasta la garganta mientras él se estiraba sobre mi espalda para agarrar mis nalgas, las abría, metía su dedo en mi ano, jugaba con mi culo, mientras suspiraba por el servicio oral que le daba, después de un rato me levantó y me puso en cuatro a la orilla de la cama, se agachó y empezó a lamer, morder mis nalgas, mi culo mientras sus dedos se llenaban de mis jugos, recogía un poco y lo restregaba en mi culo, yo estaba perdida, ya nada me importaba, de vez en cuando volteaba hacia el clóset, sabía que mi marido observaba cada detalle y eso más me calentaba. Entonces Iván se puso detrás de mí, colocó su vergota en mi panocha y de un solo golpe la metió haciéndome gritar como loca. Me cogía con fuerza, estiraba mi pelo hacia él, me nalgueaba, tomaba mis tetas y me decía mil cosas ardientes...

- ¡Mamacita, no sabes las ganas que tenía de cogerte! - yo no contestaba solo gemía de placer - ¡Un rato más quiero que me des unas mamadas como las que sabes hacer putita mía!.

Entonces reaccioné, y contesté:

- ¡De qué hablas!.

- ¡Si mamita, unas mamadas ricas hasta venirme en tu cara, como te gusta tragarte mi leche - me vi descubierta, pero en ese momento no me importaba, quería gozar, le decía que no hablara, que solo lo hiciera y ya.

- ¡No hables papi, solo hazlo.

- Pero si te gusta que te hable, que te diga lo puta que eres, ¡Te encanta Marlen!.

Pensé que si yo hablaba más me descubría, y trataba de no hacerlo.

De esa cogida me venía con un rico orgasmo que grité de más y movía mis nalgas como loca, queriendo exprimir su verga. Luego me volteó y se paró en la cama, quedando su verga en mi cara, me dediqué a mamar como loca, mis jugos le daban un toque sexual al acto, tomaba su verga con mi mano, la recorría con mis labios desde los huevos hasta la punta de la manera más cachonda, bajaba de nuevo y metía sus dos bolas en mi boca, mientras mi mano puñeteaba su palo. La sesión oral duró buen rato, con sus manos me tomaba de la nuca para obligarme a tragarme toda su verga, pero es imposible, trataba de llegar lo más que podía, provocándome toser: Entonces me levanta, pone mis piernas en sus brazos cogiéndome en el aire, en esa posición mi esposo veía el rebote de mis nalgas, estoy segura que veía la enorme verga de Iván entrando por mi raja, los dos sudábamos, como si estuviéramos en una sauna, se cansó un poco, me bajó y me agachó, quedó de pié mientras yo mamaba de nueva cuenta su verga deliciosa, empezó a gemir, sentí que se venía, y cuando explotó saqué la verga de mi boca, pero la volvió a meter.

- ¡No putita, trágatela como te gusta!, ¡trágatela!.

Su chorro llenó mi garganta, caliente y sabrosa, un poco de semen estaba en mi cara, con mis dedos lo recogí y me los tragué. Después de la sesión se recostó, le pedí que se fuera, pero me miraba extrañado.

- ¿Cómo que me vaya?, me falta cogerte por el culo mami, es de rigor.

- ¿De rigor?, no tienes que irte.

Me empezó a acariciar las nalgas, se acomodó para besarlas y pasar su lengua por mi ano, ya no pude más y aflojé, me empinó, acariciaba mi culo con su verga hasta que se paró totalmente, abrió mis nalgas y la metió con una gran facilidad que dijo:

- Ya ves Marlen, ni lubricante usas ya mami, tu culo desea tanto la verga que ni se opone.

Cuando su verga estaba a la mitad, la metió con fuerza, se levantó detrás de mí, mientras me masturbaba, mis tetas rebotaban en el vaivén de la cogida. La posición era perfecta para que mi esposo siguiera viendo, imaginaba su cara de asombro, una enorme verga cogiéndose el culo de su mujer, lo imaginaba con la boca abierta, como mi culo. Luego me recosté, Iván sobre mi espalda sin sacar su palo de mi ano, levanté un poco la cadera y empecé a moverme de arriba para abajo, el se sostenía con sus brazos arriba de mí, hasta que se vino, llenando mi culo de su leche, mientras exprimía su verga para no dejar ni una gota de semen fuera de mi culo.

Descansamos un rato, le cerré la boca antes de que hablara y le pedí que se fuera, se extrañó un poco, pero se vistió y se fue, no sin antes fajarme, besándome y tocando mis nalgas.

Después de la sesión sexual, mi esposo salió, no dijo nada, quise abrazarlo pero se negó.

A la mañana siguiente antes de irse al trabajo, se acercó y me agachó para que se la mamara, lo hice, me quise acomodar para que me cogiera y me agachó de nuevo.

- No Marlen, solo mamamela puta, ahora cogerás conmigo cuando diga y me la mamarás cuando quiera, hazme venir puta - lo miraba con miedo, como no se venía se la puñeteó en mi cara, y cuando se venía la metió en mi boca obligándome a tragar su semen.

- Eso quieres puta que te den de tragar leche verdad, pues trágala.

Terminó y se fue sin mas ni más. Varios días no me habló, a veces cogíamos pero no era igual, se venía muy rápido, y se volteaba.

Pero las cosas cambiaron drásticamente, una tarde después de haberlo visto ebrio, de repente me golpeó, insultándome me sacó de la casa corriéndome, llamándome puta delante de los vecinos, no sé porque el cambio, quizá no soportó saber que no era la primera vez que Iván me cogía, una vecina quiso levantarme del suelo pero el esposo se ésta lo evitó, mi marido seguía golpeándome hasta que llegó su hermano menor y me lo quitó, me metió a la casa toda golpeada. Mi esposo se fue, pero antes me pidió que le largara, lo hice. Luego de un tiempo, su hermano me insistía que debía volver, y como mi marido me pidió perdón, acepté y ya estoy en casa.

Estoy segura que mi marido volvió porque le gusta como me coge, le gusta tener a su disposición una putita, y esa soy yo, Marlen.

Comentarios y opiniones a: marur16@hotmail.com



Enviado por Fleta a las 18:25:20 el 09/04/2005 | Fantasias |