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Estando embarazada se atrevio a mas... (I)

Estando embarazada se atrevio a mas... (I)

Este relato es la continuación del primer trío que hicimos Wanda, Marcela (embarazada de 6 meses) y yo una noche en nuestro trabajo.
Wanda es una morocha de 26 años de buen cuerpo, redondita pero no gorda, yo tengo 32 años y trato de mantenerme en forma y Marcela es una hermosa rubia de 35 años que solo muestra su embarazo en la pancita redonda y sus crecidas tetas, el resto de su cuerpo parece de una pendeja de 25 años.
Marcela no recibía atención sexual de su marido desde que se enteraron que estaba embarazada 5 meses atrás, por lo que la abstinencia sumada a su estado la ponían muy caliente. Wanda y yo habíamos empezado a trabajar en el turno noche porque de esa forma podíamos trabajar menos sin el control de los jefes. Pasábamos horas navegando en Internet hasta que una noche después de ver juntos paginas porno, tuvimos sexo. Si bien tanto ella como yo teníamos nuestras parejas, decidimos seguir con esta aventurita como un incentivo extra.
En una de esas noches de sexo en el trabajo fuimos descubiertos en el baño de mujeres por Marcela que exploto de lujuria después de su represión sexual y un tanto en contra de sus pensamientos morales se entrego porque la necesidad era más fuerte. Incluso tanto ella como Wanda descubrieron esa noche una tendencia homosexual victimas de la calentura.

A la noche siguiente de ese encuentro Wanda y yo nos juntamos a charlar cuando nos quedamos solos en la empresa a eso de las 19 hs comentando lo que había pasado. No nos explicábamos como había aparecido Marcela que nunca trabajaba de noche y no pertenecía ni siquiera a nuestra área. Nos preocupaba la diferencia de turnos con ella temiendo no volver a verla.
Wanda me comento lo que había sentido al tener sexo con una mujer, cosa que nunca se hubiera imaginado que iba a hacer, se sentía más atrevida y con más ganas que nunca en su vida. Quería seguir explorando su lado lesbico y Marcela le parecía la mujer ideal.

Buscamos en la pagina de la empresa hasta encontrar el mail de Marcela y le pedimos que se comunicara con nosotros para continuar con NUESTRA AMISTAD! para no desatar sospechas. Después del desgaste que yo había tenido la noche anterior, yo no pude calmar la excitación de Wanda que se mostraba muy caliente mientras hablábamos. Mientras me relataba lo que había sentido en cada momento se acariciaba cada la de su cuerpo que la había protagonizado. Estoy seguro que si ella deseaba masturbarse y si se lo pedía, lo hacia al momento, pero con lo que había pasado la noche anterior yo ya tenia de sobra para una semana.

Recién recibimos noticias de Marcela la semana siguiente por mail invitándonos a tomar un café en un bar y charlar. Apenas coincidimos en los horarios y quedamos para un par de días mas adelante para la esperada cita.
Cuando llego el día, nos juntamos a eso de las 17 hs. Marcela estaba hermosa, se notaba que estaba mas tranquila después de haberse desahogado sexualmente. Al principio charlamos de cosas sin sentido, nuestras edades, novias, parejas, donde vivíamos hasta que llegamos al tema de esa primera noche. Marcela nos contó que había tenido que ir a ese horario porque ese día había ido al ginecólogo a su revisación de rutina y por los atrasos de su trabajo no le dieron el día, le pidieron que recuperara las horas.
Todavía algunos de lo comentarios de lo sucedido sonrojaban a Marcela que no se atrevía de lleno a tratar el tema de una posible aventurita entre los tres. Fue Wanda la que ataco diciendo que yo la perdonara pero lo que mas la había impactado de esa noche fue su encuentro con una mujer. Marcela nos confeso que ella había tenido ciertas caricias y besitos de una compañera de secundaria a sus 15 años que no habían llegado a mas, pero también la noche de nuestro trío estaba embriagada de calentura y hubiera hecho cualquier cosa.
Dejándome de lado las dos mujeres se pusieron a comentar lo que habían sentido y lo que querían sentir en el futuro. Marcela fue más recatada diciéndonos que solo lo tomaba como una experiencia vivida, pero que no podía engañar a su marido. Wanda enojada le pidió casi exigiendo que no hiciera eso, que después de lo que nos habíamos atrevido a hacer, no podíamos dar marcha atrás. Encima con lo desconsiderado que era el marido de Marcela que no la atendía como merecía una mujer en su estado.

Marcela nos confeso que esa trágica noche encima ella ya venia medio enloquecida porque el ginecólogo le había estado manipulado su vulva y a esa altura cualquier contacto la ponía mas loca. Encima desde que se había quedado embarazada sentía más deseos sexuales. Wanda nos comento que había leído en Internet que el movimientos de la hormonas en el embarazo ponía a las mujeres mas LOQUITAS, por eso le insistió a Marcela que no podía de continuar reprimiéndose, que sus nuevos amigos (nosotros) estábamos para ayudarla. Hasta la aconsejo como pedir el cambio de turno en su área y la convenció de la menor carga laboral del turno noche sobre todo para una mujer embarazada.

Haciéndose la poco convencida, dijo que lo iba a pensar, pero lo que quería en realidad era que le insistiéramos. Con una mirada cómplice de Wanda, se acerco a ella invitándome a mi a seguirla y nos pusimos a rogarle en su oído hasta que nos dijo que estaba bien, pero que solo lo hacia para calmar sus instintos y que no estaba bien. Cuando me aleje un poco para ríeme y hacerle alguna broma note que la mano de Wanda estaba perdida en el pantalón de Marcela hábilmente desabrochado.
Wanda le dijo: "Y esto esta bien?", mientras la masturbaba en publico, por suerte estábamos en un rincón del bar y el resto del mundo no podía ver detrás de la mesa las maniobras de mis dos perras amigas. Marcela se tapo las piernas con el cubremesa para que nadie pudiera ver y abrió mas sus piernas, lo pude sentir cuando su rodilla choco contra mi pierna. Marcela gozo en silencio. Cuando su cara denotaba la llegada del orgasmo, Wanda volvió a insistirle: "Esta esta bien mi queridita?". Marcela asintió solo con su cabeza, mordiendo el labio inferior con sus ojos cerrados.

El orgasmo la sacudió con convulsiones involuntarias que Marcela se esforzó por controlar y demostrar el menor movimiento posible hasta quedarse unos segundos inmóvil. Wanda saco su mano de la húmeda cueva de Marcela, se la llevo a su boca y dijo que era mas rico que cualquier bebida del mundo, que ella nunca se había imaginado adicta a los jugos vaginales. Marcela todavía tenia sus ojos cerrados. Wanda me guiño un ojo tomo con la misma mano un hielo del vaso de gaseosa que estaba tomando y volvió a meter la mano en el pantalón de Marcela. Los ojos desorbitados de Marcela mirando hacia su concha me hicieron entender que Wanda le había metido el hielo entre sus calientes labios.
Marcela se desesperaba por quitárselo pero Wanda se lo mantenía bien adentro tomando una de sus manos para evitar que Marcela se evadiera de este alucinante suplicio. Para evitar que las chicas nos delataran en sus maniobras, yo ayude tomando la otra mano de Marcela y manteniendo abiertas sus piernas con mi otra mano y piernas. Marcela al verse inmovilizada se tiro para atrás en su silla y trato de soportar lo mejor posible, en su blusa ya se marcaban sus pezones como queriendo romper la tela.

Wanda le decía: "Así mi chiquita, me estas mojando toda la mano con el deshielo, esto te va a dejar el pantalón mojado como si te hubieras orinado, al salir todos van a mirarte como una depravada". Cuando Marcela se relajo, Wanda saco su mano para tomar el otro hielo y se lo volvió a meter. Ahora la reacción de Marcela fue mas tranquila, sus carnes ya se habían enfriado. Apenas se lo metió, Wanda la soltó y le abrocho el pantalón para que la tela recibiera toda el agua del cubito.
Yo también solté la otra mano de Marcela y la franelee bastante por encima de la tela del pantalón para asegurarme que la tela se mojara bien.

Wanda se levanto de su silla, pago su gaseosa y le dijo a Marcela que todavía mostraba signos de placer en su cara: "Cuando puedas reponerte, salí y nos contás como te miran en la calle así toda mojadita". Yo deje mi parte de la consumición y le di un beso en la boca a Marcela que respondió con su lengua.

Al salir buscamos algún edificio publico con Wanda, nos metimos como dos colegiales, tomamos el ascensor, marcamos el ultimo piso y antes que llegara a su destino, abrimos la puerta. Wanda se inclino, subió su falta encima de la cintura, se bajo la tanga hasta las rodillas y estirándola para abrir sus piernas, me ofreció sus labios vaginales explotando de excitación. La penetre y como de costumbre se trago mi semen sin dejar ni una gota.
Nos repusimos, nos arreglamos y nos fuimos al trabajo.

En próximos relatos les cuento como sigue este trío que tantos placeres nos dio.



Enviado por ZeroG a las 19:16:26 el 02/05/2007 | Embarazadas |