La venganza de Vlad.
La venganza de Vlad.
Esta historia sucedió hace un tiempo atrás. En realidad he de confesar que me parece magnífica, como ningun relato, pues habla deuna chica que humilló a un hombre que le amaba y después el regresó a vengarse de ella y encontró que la mejor manera de hacerlo, era amandola y dandole placer. Espero os guste tanto como a mi...
Un día, Elisa salió de su casa por la mañana para comprar el periódico. Para poder llegar a la tienda tenía que caminar por unos jardines llenos de arboles y flores color de rosa, Elisa paseaba siempre en aquellos mágicos jardines para admirar la belleza de la naturaleza y como esa mañana no tenía nada mejor que hacer, se dispuso a sentarse en una banca. De pronto, alguien le tapó la cara y se desmayó.
Elisa comenzó a recobrar la conciencia sin abrir los ojos, sintió que alguien la tenía abrazada y ella correspondía ese abrazo. Despertó lentamente y se dio cuenta de que sus manos estaban atadas, al igual que sus pies.
-Veo que has despertado.-Dijo una voz.
Elisa abrió por completo los ojos y mirando a su alrededor muerta de miedo, descubrió que estaba en un lugar que no conocía, con un hombre extremadamente delgado que llevaba un antifaz cubriéndole la mitad de la cara. El pánico se apoderó de ella y comenzó a luchar inútilmente contra las ataduras para zafarse.
-No vas a ir a ningún lado putita- Exclamó la voz llena de satisfacción al ver a Elisa totalmente indefensa.
-¿Quién eres? ¿Por qué estoy aquí? ¿Qué quieres?
El hombre tomo a Elisa del cabello.
-Tu no estás para hacer preguntas perra. Estás aquí porque eres una hija de puta y vas a lamentar haber nacido.
Elisa gimió de miedo e intentó tranquilizarse para no disgustar al hombre.
-Te explicaré como funciona esto. Yo soy tu amo y tú eres mi puta, puedo hacer contigo lo que quiera y tu no podrás hacer nada. Si te portas bien no serás castigada, pero si me desobedeces aparecerás hoy mismo en pedacitos por alguna carretera. Te vas a dirigir a mi con respeto y me llamarás tu amo, si por algún motivo no me hablas como te he dicho, voy a golpearte hasta que escupas sangre ¿está claro?
-Si amo- respondió Elisa mientras miraba con miedo a aquel hombre. –Amo, ¿podría por favor desatarme? Prometo no intentar nada.
El amo accedió y desató las muñecas de Elisa.
-Bésame- le dijo a Elisa, quien temerosa beso a su amo.
Aquel hombre la besaba con una mezcla de ternura y odio, quería comerla a besos. Comenzó a besar su cuello dando mordidas feroces y jadeando de placer al lastimar a Elisa, quien gemia de dolor y rogaba a su amo que parase. Después el amo comenzó a besar su escote y Elisa descubrió que eso la excitaba, entonces intentó separar a su amo de su pecho empujándolo de los hombros y después de la cabeza. Sin querer, jaló el antifaz de su amo y lo rompió.
Elisa quedó helada. Su amo era Vladimir, un hombre que había estado acosándola un año atrás y a quien Elisa había humillado con el propósito de no enamorarse de él.
-Vla.. ¿cómo es esto posible? ¿pero que te ha pasado? Luces muy mal.
Vladimir enojado dio una bofetada a Elisa, la miró con un odio que ella jamás había visto en nadie.
-Eres una perra y vas a pagar por todo el daño que me has hecho.
Vladimir volvió a atar a Elisa mientras ella gritaba que no lo hiciera. Se aseguró de dejarla inmóvil y de un solo movimiento rompió su blusa, dejando al aire su enorme busto y su sujetador color negro. Vladimir gimió al ver aquellos pechos, los dueños de sus fantasías y que ahora, le pertenecían sólo a él. Comenzó a besar su cuello de nuevo mientras jalaba su cabello rizado, la comía desesperado, como si se le fuese a acabar, después bajó a su pecho, dando largas lamidas entre seno y seno. La miró a los ojos y notó que Elisa moría de miedo.
-No hay humillación más grande para ti que hacerte sentir bien.- Dijo Vlad sonriendo malévolamente.
-Por favor no me violes…- Dijo Elisa temblorosa.
-No te voy a violar mi maja… Te voy a hacer el amor.
Lentamente le quitó el sujetador. Elisa se retorcía intentando impedir que su amo la tocase, se cubría los senos con los codos, muerta de vergüenza de que la viera desnuda. Vladimir sujeto los brazos de Elisa con una mano, dejando al descubierto de una vez esos dos senos magníficos. Sus pezones eran rosados y estaban muy erectos, por placer o por miedo, sus senos eran grandes, más de lo que él pensó y entonces, después de admirarlos unos segundos, comenzó a pasar su lengua por los pezones, haciendo círculos, de arriba a abajo, mordiéndolos, chupándolos, succionando, Vladimir tenía sed de Elisa y quiso saciarse como si nunca hubiese bebido agua.
Elisa se retorcía de placer y de vergüenza. Odiaba sentir excitación y más si era Vladimir quien lo provocaba, no quería gemir, pero era imposible y Vlad, al ver que su esclava disfrutaba, se calentaba aún más.
Comenzó a bajar a sus costillas, besándola, después pasó a su estomago, luego a su cadera y a su vientre. Elisa sudaba y gemía. Movía sus caderas hacia arriba y hacia abajo pero ella no quería, luchaba constantemente por oponerse al placer que su amo le daba.
-Eres una puta.. disfrutas que te trate asi- le decía Vladimir a su esclava.
-Vlad.. por favor ya basta, no me hagas daño- suplicaba Elisa.
-¿Qué no te haga daño? ¿Después de todo lo que me hiciste a mi? Y ni llores puta de mierda, que yo no tengo suficientes lagrimas para lo que me has hecho a mi. Y no quiero que me llames por mi nombre, dime amo o te voy a cortar los pezones.
Elisa siguió llorando y Vladimir le quitó el pantalón. Beso sus pies, sus pantorrillas y sus piernas, con cuidado las abrió y puso su mano sobre la ropa interior de Elisa. Comenzó a tocar su vagina y vio como ella se retorcía aun más. Le quitó la ropa interior y separó de nuevo sus piernas, dejando al aire su vagina. Vaya que Elisa sabía sorprender a su amo, estaba magníficamente húmeda, estrictamente depilada y tenía un color rosado. Sus labios eran grandes a diferencia de su coño que estaba muy estrecho.
-¿Cuántas veces te han cogido puta?-Preguntó Vladimir.
-Sólo una amo…- Respondió apenada Elisa.
-¿Y por el ano?
-Jamás amo…
-Pues hoy es tu día de suerte perra, te la voy a meter por atrás.
Elisa Comenzó a lloriquear más fuerte.
-¿De qué lloras pendeja? Ni te he hecho nada.- Le gritó Vladimir a su esclava.- Te voy a hacer chillar de verdad.
Bajó de nuevo a su vagina y comenzó a comérsela. Daba besos en sus labios, lamiendo su coño y después su clítoris. De vez en vez lamía su ano, regresaba al clítoris y luego al coño, haciendo que Elisa gimiera aun más fuerte. Después metió un dedo en el coño de Elisa, penetrándola hasta adentro, luego metió dos y comenzó a meterle los dedos más profundo, rápido y fuerte al mismo tiempo que pasaba su lengua por su clítoris.
-No tienes permiso para correrte- Le dijo el amo a Elisa.- Si te vas a correr me dices, si no me dices y te corres te voy a meter el puño.
-Ya amo, pare por favor que estoy por terminar.
Vladimir se detuvo y volvió a lamer los senos de Elisa, quien temblaba de deseo y de placer. Regresó a besar su cuello, luego su boca y vio que su esclava gemía y temblaba de manera sobrenatural.
-Sólo tienes que pedirlo…- Susurró incitante al oído de Elisa.
Elisa volvió a llorar. Deseaba con todo su ser sentir a su amo dentro de ella, pero no podía permitir quedar a su merced, no quería saberse suya, se quedó callada, tratando de no gemir.
-Anda putita, no seas orgullosa, pídelo- al decir esto, el amo metió sólo un dedo en el húmedo coñito de Elisa, metiéndolo y sacándolo lentamente para excitarla pero no demasiado, después aceleró el ritmo.
-Amo… por favor… hágame suya.- Dijo por fin Elisa llorando de vergüenza.
-Eres una puta, para lo único que sirves es para ser penetrada pendeja.
-Si amo, quiero ser penetrada por usted.
Vladimir sintió casi correrse al escuchar a su diosa pidiéndole que la follara. Se paró frente a la cama, jalo de los pies a Elisa para acomodarla, abrió sus piernas y la penetró suavemente pues aunque Elisa había sido un demonio con él, Vlad la amaba más que a nada y sabía que Elisa tenía un coñito cerrado. Metió en ella su pene con cuidado, tocó fondo y salió. Vio cómo Elisa subía y bajaba la cadera en señal de excitación. Volvió a penetrarla, esta vez un poco más profundo. Su esclava se calentaba más.
-Pidemelo.
-Amo… por favor… folleme.
-Más fuerte perra.
-Por favor cógeme!!!!
El amo tomo a Elisa por las piernas y empezó a penetrarla salvajemente, ella gritaba de dolor y de placer, podía sentir como el maravilloso pene de su amo la llenaba totalmente. Vladimir comenzó a tocar el clítoris de su esclava haciendo que ella se pusiera aún más caliente.
-Me voy a venir!- gimió Elisa.
-Tienes permiso puta, pero cuando estés viniéndote quiero que me digas que me amas, si no lo haces te haré algo muy feo.
Elisa quedó atónita, deseaba no llegar al orgasmo pero no pudo evitarlo.
-Te amo… te amoooooo ahhhhhh te amooooooooo….
Vladimir también se corrió, no sólo por el placer de haber hecho llegar al orgasmo a la mujer que deseaba, si no por escucharla decir que le amaba.
-Dime de quien eres perra- le dijo Vladimir a Elisa.
-Suya amo, soy suya.
-Asi es puta de mierda, eres mía, sólo mía.
El amo se detuvo. Quitó las esposas de las muñecas de Elisa y la puso en cuatro, la tomó del rizado cabello y la volvió a penetrar salvajemente. Elisa no podía sostenerse, el dolor y el placer que experimentaba al unísono la privaban de fuerza en los brazos. Vladimir escupió en el ano de Elisa y empezó a estimularlo. Ahora ella gritaba de placer pero moría de miedo de ser penetrada por atrás.
-Ha llegado el momento de que pagues por lo que hiciste puta de mierda.-
Dijo amenazador el amo mientras sacaba su pene de Elisa.
-Por favor no lo haga amo, haré lo que sea pero no me penetre por atrás.
Vladimir se excito sólo de pensar que sería la primera vez de Elisa, su culo le pertenecía, su pene quedaría guardado en la memoria de Elisa como el primero. Puso la punta de su pene en el ano de Elisa y comenzó a meterlo lentamente mientras ella berreaba rogándole que no lo hiciera, pero el no se detuvo. Poco a poco la penetró hasta llegar al fondo. Comenzó entonces a follarla con gran fuerza y rapidez. Elisa lloraba muerta de dolor y después comenzó a gemir de nuevo, señal de que había empezado a gustarle.
-¿Lo disfrutas verdad perra?
La folló con más fuerza aun y Elisa poco a poco dejaba de gemir.
-Amo.. por favor.. ya no puedo más.
Pero su amo no se detuvo. Elisa dejó caer sus brazos y se desmayó. Cuando despertó vio a Vlad en frente de ella, fumando un cigarro y mirandola. Trató de moverse pero le dolía todo. Su amo se acercó a ella y le besó la frente. Elisa seguía atada y mientras sentía un dolor profundo en el cuerpo miró a su amo y comprendió que le pertenecía.
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