BRITNEY SPEARS - BABY, ONE MORE TIME
BRITNEY SPEARS - BABY, ONE MORE TIME
Britney Spears y yo estudiábamos en la misma escuela y en la misma aula. Ella era la chica más deseada por todos en el colegio. Ella lo sabía muy bien y le gustaba ser la chica más deseada. Sabía como atraer todas las miradas masculinas.
En clase siempre estaba distraído mirándola. Eso me había ocasionado problemas.
—¿Puedes decirme algo acerca de lo que estoy explicando?—me preguntó el maestro.
No supe qué decir.
—Eso pasa por prestarle más atención al cuerpo de su compañera que a lo que estoy explicándoles—dijo el maestro.
—Lo siento—dije.—No volverá a ocurrir.
Pero no pude prestar atención a las explicaciones que hacía el maestro. Britney me miraba y corría su falda hacia arriba mostrándome sus muslos y algo más.
—Retírese de mi clase—me dijo el maestro.—No puedo continuar mientras usted esté aquí distrayéndose.
Me llevó a la oficina del director.
—Estaba muy distraído en mi clase—le dijo el maestro al director.—No paraba de mirar a una de sus compañeras.
—Así que distrayéndose en clase—me dijo el director.
—Quédese aquí. Ya regreso—me dijo el director, dejándome castigado.
Entonces entró ella…
—Estamos solos—dijo Britney, mirándome.—¿Quieres ver un poco más de lo que ya viste? O prefieres sentirlo—me dijo, sentándose sobre mí.
Tener su cuerpo sobre el mío hizo que me excitara.
—Estoy segura que deseas esto tanto como yo—me dijo.
—Te deseo muchísimo, Britney—le dije.
—Muy buena respuesta—me dijo, desabrochando y bajando mi pantalón.
Mi verga ya estaba dura y erecta.
Levantó su falda y se montó sobre mí y me di cuenta que no tenia braguita.
—Qué delicioso va a sentirse esto—dijo, hundiendo mi verga en su coño.
Me cabalgó con mucha pasión y fogosidad. Como si el mundo fuera a terminarse.
—Quiero tus tetas—le dije, desabotonando su blusa.
Duras y firmes, sus tetas fueron acariciadas, besadas y excitadas por mis manos y mi boca.
Nos quitamos el resto de la ropa quedando completamente desnudos.
—Ven aquí—me dijo.
Apoyó sus manos contra el escritorio del director.
—Quiero sentirte por atrás—me dijo.
Mi verga volvió a hundirse dentro de su coño ardiente y húmedo buscando placer que sólo podía obtener dentro de ella.
Seguimos sin importarnos si el director volvía.
—Ahora échate aquí—me dijo, botando las cosas que estaban sobre el escritorio de director.
Me cabalgó como hembra en celo. Mis manos recorrían todo su delicioso y hermoso cuerpo. Nuestras bocas se fundían en una sola.
Mi verga era un volcán a punto de estallar dentro de una cueva húmeda y ardiente.
Hasta que estalló derramando líquido caliente.
—Estuvo muy delicioso—me dijo, vistiéndose—. Hace tiempo que deseaba coger contigo pero jamás pensé que sería en la oficina del director.
—Eres muy ardiente y muy golosa—le dije.
—Esto tenemos que repetirlo—me dijo, besándome, mientras entraba el director.
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