Cada vez que me voy encaminando para entrar al metro, mi espíritu vacía todo su contenido, se queda como en blanco sin necesariamente estar completamente vacío. Un solo pensamiento lo ocupa. Un pensamiento que lo llena completamente, lo inunda, que lo estimula, que lo acelera. El corazón también se acelera: bum, bum, bum… me estará esperando?. Esa ha sido una preocupación que ha durado varios meses. Siempre pensando en lo mismo. Cada vez que la veo no salgo de mi asombro. Es tan linda, tan elegante, tan grande, tan sexy, tan llena de vida, tan joven, tan risueña, tan, tan, tan… Yo mismo no lo hubiera creído. Mi alma ni siquiera sospechaba que existía alguien con tantas calidades y cualidades, no, porque hay que ser claros y explícitos.
El ambiente estaba muy, muy caldeado, habían tenido un encontronazo por la mañana, y a pesar de querer ambos salir lo antes posible, era ya de noche y seguían discutiendo. Había una planificación y aunque estaban de acuerdo en el fondo, no lo estaban en la manera de realizarlo, llevaban toda la tarde discutiendo sobre ello y Ali estaba ya harta y enfadada, así que antes de decir algo que pudiera herir a su jefe, o que dañara su buena relación como compañeros, prefirió levantarse, disculparse y comentar:
Esta historia es muy real y me pasó en marzo del 2001 aquí en Florida. Cambiaré los nombres de los relacionados en la historia por razones obvias. Resulta que a principios del año pasado mi amigo Scott, americano, me comentó que él tenia una fantasía sexual que quería llevar a cabo con su bella novia Melissa, también americana, la cuál ya casi estaba convencida en participar. Yo le pregunté en que consistía esa fantasía y me dijo que él quería que alguien los grabara en video a él y a su novia haciendo el amor y que la única persona a la que tenia confianza para pedirle que tomara video era yo. Yo le dije a Scott que estaba loco y que yo jamás haría semejante cosa. Solo de pensar en lo que diría mi novia si se enterara me iría como en feria. El dijo que yo era de mente cerrada y todas esas cosas pero que como quiera que lo pensara. Bueno pues pasó el tiempo y siempre pensaba en esa propuesta descabellada. Entre mas pasaban los dias ya no me desagradaba mucho la idea.
Estamos volando a una altura relativamente baja, he pedido que me sirvan un martini en vodka mientras miro por la ventana y veo un mar azul celeste cubierto por una delicada bruma, miro con gran entusiasmo el paisaje, veo un mar del cual sobresalen islas, unas pequeñas otras más grandes se asoman como si fueran pedazos que aparecieron desde lo mas secreto y escondido que guarda el mar, algunas muy altas de un verde profundo rodeado de un color blanco seguramente por el romper de las olas.
Había terminado mi jornada en el trabajo. Era una de esas tantas tardes aburridas en las que me dirigía a casa, no sabía que hacer para darle un poco de sentido a mi vida, los problemas me agobiaban, y eso era lo peor, pues en mi mente seguían pululando como moscas, sin darme cuenta. Llegue hasta la puerta de mi casa, al estar dentro me desnude para bañarme y quedar fresca pues anhelaba sacudirme el sol diario que cae sobre mi cuerpo, deseaba que el agua me invadiera hasta el último rincón de mi cuerpo. Después de refrescarme me decidí tomar una siesta en mi fiel compañera, una hamaca que tengo desde hace años. Me recosté un rato y entrecerré los ojos, entonces pensé: ¡Vamos al carajo!.
Esto me ha sucedido hace algunos meses, y espero que entendáis porque envío este relato de forma anónima. Bueno, pues como decía, hace tres meses nos fuimos de acampada mi novio y yo junto con unos amigos. Para nosotros, que no teníamos ni casa ni coche, irnos de acampada suponía la ocasión perfecta para poder dormir juntos, cosa que hicimos cuando llegó la noche. En la tienda dormíamos solos los dos, así que nada más meternos dentro y apagar las linternas, nos pusimos a darnos el lote.
Yo estaba atónito, por unos momentos tenía una vista maravillosa. La mujer que yo siempre había deseado, por fin estaba frente a mí. Y por si esto fuera poco nada cubría su bello cuerpo, pues lentamente fue despojándose de la ropa que vestía, incluso la excitante ropa interior de color rojo que acostumbraba. Con una mirada intensa me dijo lo que yo quería oír, ante mi vacilante caminar, se abalanzó sobre mí y pasando suavemente su lengua por mi oído y me dijo:
Yo le había pedido a mi esposa que fuéramos a un club de stripers para que ella escogiera a la persona que quisiera para tener su fantasía de tener dos vergas a la vez, y es así como comenzó todo... Somos una pareja que a pesar de los 11 años de casados nunca se ha perdido el apetito sexual de eso no me puedo quejar, tengo una gran hembra en la cama, y a mi siempre me a gustado todo relacionado con lo erótico (revistas, películas y relatos) de cualquier tipo. Yo le he preguntado a mi mujer que cual es su fantasía y ella me ha dicho que tener dos vergas ensartadas, una en su vagina y otra en su culo, que eso la mata. A mí siempre me ha llamado la atención esa fantasía que a lo mejor no es de todo bien visto pero nos llena de erotismo y nos pone a cien.
Era una noche calurosa de luna llena, el calor me agobiaba y salí del apartamento a dar un paseo, las calles estaban vacías y se respiraba un ambiente enrarecido, de repente algo llamo mi atención una chica de unos 21 años estaba llorando desconsolada me acerque a ella y al verla me quede asombrado de tanta belleza, era una rubia de curvas impresionantes, bueno perfecta, buen culo, buenos pechos y labios carnosos. La pregunte que le pasaba y ella me miro con sus ojos llenos de lagrimas y con terror en sus pupilas (estaba asustada) y no dijo nada, se echo nuevamente a llorar, yo tome un pañuelo de mi bolsillo, la levante la cara suavemente y la seque las lagrimas al tiempo que la preguntaba de nuevo que, que la pasaba y si la podía ayudar, ella al ver mi actitud se tranquilizo un poco y me contó que su padrastro la había puesto de patitas en la calle y que un ladrón la quito todo el dinero que tenia y la había intentado violar, cosa que no logro por que un coche de la policía pasaba cerca y el individuo se asusto y se fue.
Llevaba meses observándola desde la ventana de mi clase a aquella mama que traía a su hijo pequeño a la clase de al lado. Ana era una mama un tanto moderna y liberal de un pequeño pueblecito, una mujer estupenda que a pesar de que ya estaba en los 36 años y era madre de dos hijos, sus tetas se mantenían tan tiesas como las de una jovencita de 18 años con un trasero duro y de una preciosa forma redondeada. Todo ello acompañado de una bonita cara.