La relación que llevo con mi novio siempre ha sido buena, peleamos poco, y cuando lo hacemos siempre nos reconciliamos en la cama. Nuestra vida sexual es bastante buena y nos gusta experimentar cosas nuevas. Cierta ocasión que fui a casa de mi novio tuve la oportunidad de saber uno de sus secretos mejor guardados. Resulta que ese sábado habíamos ido muy temprano al gimnasio y regresamos cansados y sudorosos, nos duchamos por turnos, primero el y luego yo. Cuando salí del baño envuelta en una toalla, lo escuché en la planta baja hablando por teléfono con uno de sus amigos. Yo me dirigí a su pieza para vestirme y me dí cuenta que había una extensión ahí. Parecía que llevaban mucho tiempo hablando y la curiosidad me ganó, quise enterarme de lo que hablaban y muy lenta y cuidadosamente levanté la bocina del teléfono para escuchar. Hablaba con Dani, uno de sus amigos de años. Lo primero que escuché fue la voz de mi novio que decía:
Todo empezó una tarde en que fui a buscar a mi vecina, entré sin tocar ya que hay muchísima confianza, escuché unos gemidos, me acerqué lentamente imaginando que mi vecinito estaba cogiendo a su noviecita santa, pero qué sorpresa me llevé, estaba desnudo en su cama masturbándose, comprobé que su verga era grande, más grande de lo que imaginé, me quedé en la puerta que estaba entrecerrada, viendo ese hermoso espectáculo, su verga pasaba de su ombligo. Mientras estaba envuelto en su placer yo veía como rebotaban sus huevos grandes tambien, sus gemidos y muecas indicaban que estaba apunto de venirse, y cuando lo hizo fue sensacional, anhelaba estar cerca para recibir esa leche en mi cara, pero me conformé con ver, el chorro de su leche fue tan poderoso que llego al respaldo de la cama, hasta cara recibió un buen chorro, aun no terminaba cuando volteó a la puerta y me vio, se asustó y busca la sábana para taparse, me dijo que me fuera que no debía estar ahí, para calmarlo le dije que no se preocupara, que eso era normal, y que tambien yo lo hacía y seguido ya que casi siempre estoy sola y con deseos. Le prometí que no diría nada a nadie, pero para empezar a armar las cosas, le pedí que por favor no dijera a nadie que yo tambien me masturbaba, que eso era un "secreto".
En 1974 mi madre decidió que era un buen momento para retomar los estudios Universitarios que por su matrimonio había interrumpido. A mis 18 años la idea me causó total indiferencia. Mi vida no se modificaba en lo más mínimo. O al menos así lo creí en primera instancia. La primera consecuencia que me tocó de cerca fue que la casa comenzó a llenarse a toda hora con estudiantes que compartían la tremenda disciplina que mi madre siempre tuvo para estudiar. Al principio las caras variaban, pero de a poco se fue produciendo una selección en los compañeros de estudios hasta que solo quedaron un par de compañeras que evidentemente podían seguir el ritmo que mi madre imponía.
Desde que soy infiel con el esposo de mi cuñada, me he vuelto una pervertida, ahora relatos eróticos, fotos, videos, y todo lo que se refiere al sexo, me calienta... Como ya les he contado en mis anteriores relatos, empecé con mi cuñado, ahora tengo hasta 3 amantes fijos y uno que otro ocasional. Todo este cambio en mí, se lo debo al esposo de mi cuñada, en cada ocasión me pervierte más y más y me encanta ser así.
Mi esposa me calienta como ninguna otra mujer. Desde la primera vez que hicimos el amor supe que me daría todo el placer del mundo. Ella es muy bonita, diría exuberante, su pequeña cintura, piernas largas y bien torneadas y especialmente su culo redondo y parado hace que con sus treinta y cinco años, los hombres se vuelvan para mirarla cuando va por la calle. Al principio esto me trajo más de un problema por intentar reaccionar ante cada mirada morbosa de cualquier extraño, pero luego me acostumbré y solo me importa que ella se entregue a mí, cada vez que lo deseo.
Desde el despertar de mi sensualidad, me visto más sexy, y creo que los hombres notan que me encanta la verga, ahora mi compadre se une a la lista de mis amantes. Desde hace un tiempo e notado que mi compadre me mira insistentemente, y me gusta. Es un hombre alto, su personalidad recia y varonil, mi comadre siempre se queja conmigo, de que él no le pone atención, y que piensa que tiene una amante, les aseguro que a mi no me pasó por la mente tener algo con mi compadre, las cosas se dieron solas.
La verdad después de haber conocido las infidelidades de mi esposa y yo que siento profundo amor por ella, he permitido que tenga amantes. Es asi que convinimos que cuando alguien le guste ella debe decirme para que de alguna manera se le invite a la casa y pueda dar desenfreno a sus instintos sexuales que tiene. Pero algunas veces e tenido que observar algunos de ellos bien dotados como el caso de Juan, que luego de estar en una fiesta lo invitamos a la casa a continuar, entonces yo me hacia el dormido para darle completa libertad a mi esposa y su amante de turno.
Este relato que os cuento es una historia real que hace pocos dias que me ha pasado y como soy una asidua lectora de esta pagina pues me he puesto a escribir para participar en esta página que conozco por casualidad pero que me ha enganchado. Mi nombre es Susana y tengo 29 años vivo en una ciudad de Cataluña y no quiero dar mas datos por motivos obvios y por no comprometer a nadie. La historia es que nunca me he planteado ser infiel a mi marido, la relación en todos los sentidos es muy buena. Pero como suelen pasar estas cosas nunca lo esperas y el día menos pensado pues pasa lo que pasa.
Estando yo fuera de la ciudad por motivos de trabajo, llegó hasta nuestra casa un amigo de mi mujer con el que había conversado hace un par de días por la posibilidad de que él le consiguiera un trabajo. Ella lo hizo pasar y tomaron asiento en el living uno frente al otro, luego de un rato de charla mi mujer fue a la nevera y le ofreció unas de mis cervezas para así atenuar el horrible calor que hacía aún, a esa hora, en Santiago. Grande fue la sorpresa de ella cuando Jorge preguntó si le molestaba que encendiera un pito, a lo cual mi mujer respondió que no tenía problema. Después de un par de bocanadas Jorge le ofreció unas piteadas a lo cual ella accedió sin antes vacilar un poco.
Después de ese glorioso polvo, ambos se fueron al baño y mi mujer con su calzón que estaba en el suelo limpió la verga semierecta de Jorge. Este levantó la tapa del baño y lentamente comenzó a orinar, ella se acerco por detrás y arrodillada lamió sus nalgas mientras que sus manos masajeaban el palo de Jorge. De tanto tocar su verga, Jorge entro nuevamente en erección, mi mujer lo tomó de la mano y se fueron hacia el comedor donde tenemos una preciosa alfombra que no tardaron en ocupar. El se tumbó de espalda y ella se trepó sobre él haciendo un perfecto 69, mi mujer no dudo en besar, chupar y pajear la verga de Jorge, mientras que este, con su dedo índice, y aprovechando los jugos anteriores, tocaba circular y lentamente el ano de ella. Jorge le sacó la mano del culo y comenzó a buscar la boca de ella, esta al darse cuenta volteo lentamente su cara y empezó a chuparle los deditos; primero uno, luego dos y asi hasta que la mano de Jorge estaba totalmente ensalivada. Fue ahí cuando él metió su dedo en el orificio culon de mi mujer, quien se quedo quieta y emitió un leve quejido que luego fue de dolor cuando Jorge metió el segundo.