Cuando estés excitada de verdad y tu coño este húmedo y caliente mete un bombón en la vagina y continúa masturbándote. Al poco el calor de tu excitación derretirá chocolate y comenzará a salir mezclándose con tus fluidos y manchándote los dedos. Así podrás lamerlos a medida que te masturbas.
¿Creen que los casados no nos masturbamos como los solteros?, Pues se equivocan. Solo que, por los motivos que lo hacemos, por nuestra experiencia sexual, nuestras pajas son bastante más sofisticadas... A mí me gusta que me miren mientras lo hago. Tengo 46 años, casado, 3 hijos. Mi esposa acaba de cumplir 51años. Hace dos meses cumplimos 21 años de casados. Aun recuerdo cuando mi padre me aconsejaba que no me casara. Que mi esposa seria mayor y me traería problemas. En aquel momento... como todo joven, no lo entendí y no comprendía que quería decirme.
Os voy a contar mi historia y espero que os sea de gran interés. Soy una chica de 25 años a la que le encantan los relatos eróticos, creo que soy una gran adicta a ellos y disfruto con cada uno de los relatos que vosotros enviáis.
Aún recuerdo la ilusión que me hizo conectarme a Internet y poder por fin explorar ese gran mundo prometido y soñado. Entré cómo no, en los chats y conocí gente interesante y no tanto y un día, sola en casa (pues aún vivo con mis padres), me atreví a teclear "sexo" en un buscador. De inmediato surgió un listado larguísimo de sugerencias a cual menos erótica, pero me daba igual, yo quería ver y saber.
Desde hace tiempo tengo una amiga que se llama Maribel, amigos comunes nos presentaron y hace tiempo que nos conocemos, ella tiene novio, se lo presente yo, y nunca ha dado imagen de sentirse atraída por el sexo femenino, vamos que es heterosexual, aunque yo sabia que ella aun era virgen, pues es un poco anticuada y le da miedo el sexo, ya sabéis... embarazos, enfermedades y demás tabúes que rodean tan fabulosas experiencias, el caso es que ha mi me gustaba de siempre y mas de una vez... había disfrutado de su compañía.
Noelia estaba sola. Acababa de salir de la ducha y se encontraba delante del espejo del armario secando su humedecida piel. El suave tacto de la toalla le recordó lo excitada que le dejo esa mañana su marido Arturo, que se empeño en meterle un dedo índice en su oscuro coño, a la vez que le estimulaba la entrada del culo con el pulgar. Estuvo a punto de correrse un par de veces. Pero al final se tuvo que conformar con un chorreon de leche muy caliente en sus nalgas. Luego las prisas de levantarse tarde, evito siquiera que pudiera masturbarse.
Anoche, en medio de la tranquilidad de mi casa, y después de haber pasado la jornada leyendo, escribiendo, estudiando; encendí mi computadora y por última vez en el día revisé mis mails. ¡Nada interesante! ¡Nada! Decidí apagarla y acostarme.
Parece que cuando se habla de sexo esto es solo patrimonio de los hombres y no es verdad. Las mujeres también tenemos muchas fantasías y en cuanto podemos las llevamos a la practica.
Desde siempre, aunque no me diera cuenta, atraigo a los hombres. Nací con el don de la sensualidad, con un cierto aroma en la piel y el aliento, con una cierta mirada y una forma contorneante de caminar, que los provoca. Tengo el cabello largo, lacio, negro; la piel blanca; dicen que bellas manos y hermosas piernas; grandes senos; una cola parada y fibrosa, trabajada por el sexo y el ejercicio diarios; ¿mis medidas?: 105, 70, 95; ¿pancita?, sí, ya tengo, gracias. Una voz melódica, dulce al teléfono y extremadamente sexy.
Hola, mi nombre es Claudia y vivo en Argentina. Quiero contarles algo que me paso hace unas semanas y quedo rondando en mi cabeza. Primero quiero contarles que tengo 39 años, tengo el pelo negro y corto, mis medidas son 95-63-94 y creo que soy una linda mujer.